Columna


Miedo a morir

Christian Ayola

09 de junio de 2022 12:00 AM

Uno de los grandes conflictos del ser humano es ser conscientes de que algún día vamos a morir, no sabemos cuándo, si será una muerte dolorosa, espantosa, o tranquila. La consciencia de la muerte causa angustia, no solo por la muerte en sí, sino porque se agrega el temor a la soledad; quien muere, queda solo, sea en la funeraria, en el cementerio, o en el más allá; hay atenuantes, por ejemplo, cuando el médico te dice: “¡Aún no!”, y vivimos con ese consuelo.

La primera vez que tenemos noticia sobre la muerte es aproximadamente a los 5 años, no obstante que nuestro pensamiento a esa edad es de tipo mágico y la idea de la muerte se presenta como la muerte de los sueños, en la que podemos estar muertos y vivos al mismo tiempo, siempre nos atemoriza. Por esta razón es importante que los niños asistan a los funerales, esa experiencia ayuda a la construcción del concepto de muerte y puede contribuir a la elaboración del conflicto.

El filósofo Martin Heidegger, maestro del existencialismo, en su libro “El Ser y el tiempo”, explica que el Ser viene arrojado hacia un futuro lleno de posibilidades, entre ellas, la más posible que todas las demás, es que algún día deje de Ser, o sea la inminencia de la muerte. Heidegger siguiendo a Sören Kierkegaard, marca la diferencia entre el Ser inauténtico y el Ser auténtico: el primero niega la idea de la muerte con cosas, banalidades, discursos, etc. La existencia auténtica, acepta la finitud, es consciente que en algún momento dejará de Ser, pero eso no le impide vivir a plenitud, aun sabiendo que va a morir.

¿Tiene sentido la vida, si hagamos lo que hagamos de todos modos vamos a morir? Víctor Frankl, psiquiatra, en su libro “El hombre en búsqueda de su sentido”, relatando su experiencia de supervivencia en Auswitszch (campos de concentración nazi), plantea cómo encontrarlo. Según Albert Camus, por lo general hay gente viviendo una vida sin sentido, pero encontrarle uno, depende del significado que le demos a cada instante.

El Ser llega al mundo, lo encuentra estructurado en entes y egos. Inicialmente identificamos el sentido de vida con alcanzar cosas, poder, conocimiento y títulos. Cuando experimentamos la primera crisis existencial, nos damos cuenta que nuestro Ser no se ha desarrollado, y sobreviene la angustia. El Ser debe alcanzar su esencia para que pueda trascender, cada persona deberá encontrar el sentido de existir, por ejemplo: mediante la vocación de ser-vicio que es el vicio del Ser. La vida es como una gran fiesta que no podemos dejar de disfrutar porque finalmente va a terminar, hay que gozar cada instante, hasta los malos, porque también pasarán.

*Psiquiatra.

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