Columna


Miedo electoral

MARÍA CAROLINA CÁRDENAS

28 de mayo de 2022 12:00 AM

Es increíble la tensión que se vive frente al tema de los comicios a desarrollarse el día de mañana. Mucho se ha dicho frente a la polarización en la que se encuentra todo el país. Familias, parejas, amigos con dificultades en sus relaciones dadas sus posiciones radicalizadas frente a las expectativas que se tienen de este proceso electoral. ¿Por qué nos genera tanta angustia, ansiedad, incluso ira?, ¿por qué una situación, que le es propia a las democracias se convierte en un motor de violencia? Sin duda deben existir múltiples variables a las cuales recurrir. Sin embargo, creo que el nefasto resultado que ha tenido el presidencialismo en nuestro país puede ser una de sus principales causas. Presidencialismo que en Colombia ha sido una constante y que ha presentado aparentes matices que se traducen en una oscilación entre un excesivo poder en cabeza del primer mandatario y la procura de una atenuación de este, como en efecto fue una de las pretensiones de la Constitución de 1991. Carta política en la que se incorporaron una serie de elementos con miras a establecer una serie de controles y equilibrios en el ejercicio del poder del presidente, sin mucho éxito en la realidad. Una sociedad civil desinteresada o ignorante, la corrupción, la infiltración del narcotráfico en todas las esferas de la sociedad (incluidas las ramas del poder público y las fuerzas militares), el silenciamiento durante años a muerte de quienes representan un obstáculo para los intereses de las organizaciones criminales, ha contribuido a la exacerbación del presidencialismo. Gobiernos encabezados por tiranos apalancados en declaraciones de estados de excepción para legislar a su conveniencia y sin respeto por la constitución ni por la institucionalidad, con procederes abiertamente clientelistas y arbitrarios. Una Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, inoperante en el enjuiciamiento de los presidentes de la República, que hasta la fecha solo ha contribuido a la sensación de desconfianza. Cobra sentido por tanto que académicos, exfuncionarios públicos y empresarios pidieran a los candidatos actuales comprometerse con unos acuerdos sobre lo fundamental para evitar una clara ruptura de Colombia. ¿A eso llegamos? A pedirle a los candidatos que: acepten los resultados, no se perpetúen en el poder, que las Fuerzas Armadas estén al servicio de la nación entera y no como herramienta de un partido en el poder, que garanticen la autonomía de los organismos de control del Estado, entre otras peticiones que deberían ser obvias para nosotros ¿Por ello el miedo? ¿por qué creemos que en un país de instituciones frágiles y corruptas quedamos en manos del presidente de la República?

*Abogada con especialización en Derecho Constitucional y magíster en Derecho con énfasis en Derecho Empresarial y Contractual.

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