Moisés cartagenero

28 de marzo de 2010 12:00 AM

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En Italia se desató una gran polémica con la construcción del sistema de contención de mareas para Venecia, inundada con cada vez más frecuencia e intensidad. El proyecto, bautizado “Moisés”, fue concebido hace 30 años cuando se carecía de datos actualizados sobre el impacto del cambio climático: allá, ¡el nivel medio del mar podría subir 58 cm en el próximo siglo! Esta realidad apocalíptica es una mala noticia para Venecia, ciudad que se hundió 23 cm en el último siglo y lo hará 10 cm más en el próximo (predicen los expertos); y un campanazo de alerta para Cartagena, la “Venecia suramericana”, ahora que se aventura a construir su propio “Moisés” para proteger otro patrimonio histórico. Empecemos a preparar la billetera. En Venecia ya han enterrado (sumergido, mejor) 4.678 millones de Euros y apenas llevan 63% de esta obra que esperan inaugurar en 2014. “Esa platica se perdió”, piensan los contradictores, porque las 78 compuertas de 170 toneladas c/u, diseñadas para flotar con aire cuando suba el nivel del mar, para mareas no superiores a 1,10 metros, no serían eficaces: tal evento ocurrió ¡16 veces en 2009! Los ecologistas temen que el cuerpo de agua romántico de Venecia corra el riesgo de transformarse en una piscina gigantesca de aguas estancadas. El turismo será el gran damnificado: en la última década, el daño al patrimonio arquitectónico por inundaciones le ha costado a Venecia 6 millones de Euros cada año, sin contar el daño cultural e histórico, incuantificable e irreversible. Los reparos en la transparencia tampoco se hicieron esperar. La escogencia de la mejor opción del “Moisés” veneciano estuvo en entredicho porque fue delegada al mismo constructor (Consorcio Venezia Nuova). Y ni bobo que fuera: entre 16 proyectos alternativos presentados, seleccionó el más caro, anteponiendo los intereses privados a los públicos. Esta jugada recuerda muchas concesiones en Colombia y algunas de esta parroquia como el Túnel de Crespo, Carretera a Barú, aeropuerto nuevo y otras perlas que habrán de venir... La moraleja es obvia: un proyecto de tal magnitud y complejidad, científica y ambiental, necesita una asesoría idónea e imparcial de un nivel muy alto. Valdría la pena que los funcionarios de la Administración Distrital involucrados en el “Moisés cartagenero”, muchos de ellos reacios a dejarse aconsejar, empezando por la misma Alcaldesa, tan honesta como individualista, acepten el acompañamiento de los mejores consultores, nacionales e internacionales. Colombia no tiene el músculo financiero de los italianos para gastar en un “Moisés” como el veneciano, mucho menos Cartagena. Por eso debemos ser muy cuidadosos en garantizar que el diseño del “Moisés cartagenero” sea, además de eficaz, sostenible técnica, económica y ecológicamente. No podemos repetir la historia de las obras del Canal Del Dique que, por puro chauvinismo, tuvo años perdidos al delegar su diseño a los académicos almidonados de la Universidad Nacional de Bogotá, desechando los conceptos de consultores muy experimentados de Francia, Holanda y Estados Unidos. Ahora toca correr: cada día que pasa, el problema de las mareas en Cartagena empeora y no vamos a tener, como en el pasaje bíblico del Mar Rojo, a un Moisés que venga con su varita mágica para salvarnos de las aguas. *Ing. Civil y MBA, Directivo Empresarial restrepojaimea@gmail.com

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