Columna


Mototaxismo y el ‘Gallo Capón’

HENRY VERGARA SAGBINI

17 de enero de 2022 12:00 AM

Cíclica y pendencieramente retornan las crisis convulsivas del mototaxismo en Cartagena, y después de unos cuantos pañitos de agua tibia, este fenómeno social, incomprendido y satirizado en toda América Latina, sigue creciendo desmesuradamente al punto de que vemos a los ‘informales’ como amenaza a nuestra seguridad y confort.

Somos testigos mudos de las transmutaciones sociales, únicos tabla de salvación de los desarraigados por la violencia y la corrupción administrativa, esa que evapora cada año del presupuesto nacional, la bicoca de 50 billones de pesos, mucho más que lo gastado por la NASA en la conquista del universo.

Desde hace 15 años, millones de desempleados ven en esta modalidad de trasporte la única forma honesta de ganarse la vida. Que, entre ese enorme grupo heterogéneo se camuflan delincuentes, es verdad; pero, ¿qué profesión u oficio puede tirar la primera piedra? En Cartagena casi todos los alcaldes elegidos democráticamente, capturaron el voto de los mototaxistas y sus numerosas familias, prometiéndoles legalizar su trabajo, pero una vez en el poder acuden al interminable e hipnótico cuento del ‘Gallo Capón’: mototaxistas, ¿quieren que les solucionemos de una vez por todas su trabajo ilegal? ¡Jódanse!

Lo cierto es que acuden a la ‘ley del rebusque’, porque la Constitución Política Colombiana se la pasan por la faja: Artículo 25, “El trabajo es un derecho y una obligación social y goza, en todas sus modalidades, de la especial protección del Estado. Toda persona tiene derecho a un trabajo en condiciones dignas y justas.”

Pero también se tienen obligaciones, recordando que mis derechos constitucionales terminan donde comienzan los derechos de los demás.

El doctor Arturo Ardila en su investigación ‘Mototaxismo: causas y posibles soluciones’, asegura que: “Es un problema social originado en la forma como está estructurada la prestación del servicio de trasporte público y en el modelo económico colombiano que propicia la informalidad y el desempleo”. No hay soluciones mágicas ni de ipso facto. Cartagena de Indias, con el 75% de la población sobreviviendo en pobreza y miseria, no admite más las estrategias dilatorias y perversas del ‘Gallo Capón’. La mesa de diálogo entre mototaxistas y el señor alcalde de Cartagena, será exitosa solo si diseñan sesudas estrategias a corto, mediano y largo plazo, buscando erradicar las causas de la informalidad y optimizando el trasporte masivo.

Solo así viviremos en la ciudad que merecemos y no en una que, al salir de la cueva, nos esperen los hambrientos dinosaurios engendrados por la iniquidad.

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