Necesitaremos más vacunas

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En momentos en que algunos expertos sospechan que el COVID-19 fue prefabricado para producir efectos letales, se ha recibido la inmejorable noticia: la vacuna está casi lista. Buena noticia, pero necesitamos otras vacunas, para combatir otros virus, otras pandemias, igualmente mortales.

Colombia es sede de estas pestes, representada en la casi generalizada corrupción estatal, en la inmoralidad de algunos sectores sociales, conductas que han venido obstruyendo el desarrollo integral de sus regiones, causando miserias y todo tipo de desgracias.

Estas pandemias han encontrado protección en un sistema de impunidades, en poderosos alienantes, gigantescas manipulaciones, que las presentan como asintomáticas, inmunes, legalizadas y hasta justificadas.

No obstante lo anterior, todo indica que las vacunas contra estos otros virus estarían por venir, por cuanto la pandemia desvistió la realidad de este país, al punto que el columnista de la revista, Mundo.com, sostuvo, “el virus no nos está transformando, ni cambiando. El virus no está desnudando como sociedad “. Sociedad en gran parte destruida y empobrecida por mujeres y hombres malignos, avaros y codiciosos.

Las vacunas contra esta perversa alianza público privada están en curso, están de la mano de una nueva ciudadanía, que, habiendo descubierto a estos señores y señoras, se han venido alistando para neutralizar a estos mortíferos personajes, corresponsables del reinado de esas destructoras pandemias.

Las vacunas que necesitamos deben marchar de la mano de una eficaz educación ciudadana, para que cese el cinismo societal y la barbarie oficial, emerja la reconstrucción institucional y humana, con la concurrencia de fuerzas espirituales, saberes ancestrales y energías éticas.

El país, sus gentes, requieren que se construyan oportunidades para un mejor vivir, no obstante, la vigencia parcial de la era del vació, predicha por Gilles Lipovetsky, “caracterizada por la ausencia de principios y valores morales sin sentido de comunidad.” Colombia no colapsará, porque es sede también de gente buena y decente.

La nueva era societal, requeriría, seguir procesando la transformación del pervertido Estado neocolonial, que mantiene formas neo –esclavizantes de subsistencia, para que reviva la dignificación de la vida, cese, el rebusque como forma de empleo, la inducción al suicidio en tiempos del cobvid19, se sustituya el actual sistema de salud y se proteja la riqueza natural. El malestar es global, “Joseph Stiglitz, por ello, las soluciones han de ser” glocales,”. Necesario entonces replantear la organización y funcionamiento del Estado, para que éste, sea promotor de la equidad, la justicia social y garantía de respeto de la humanidad.

El modelo de empobrecimiento de la sociedad y enriquecimiento de unos pocos ha fracasado, por ello, es preciso superar los hiper egoísmos, activar sinergias positivas y liderazgos colectivos. Es posible. Sueño luego existo.

*Abogado y profesor.

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