Columna


No introduzca plásticos en el microondas

El tiempo pasa inexorable, y al final, cuando aparecen los problemas con el útero, las mamas, la tiroides, la próstata, o el cáncer, lamentaremos no haber eliminado de nuestro exposoma esos disruptores endocrinos.

JESÚS OLIVERO

JESÚS OLIVERO

24 de enero de 2020 12:00 AM

En los hogares, oficinas y hasta las universidades, las personas emplean los hornos microondas para descongelar y calentar los alimentos. Aunque la práctica es útil y conveniente por diferentes razones, nunca debe realizarse usando recipientes o empaques de plástico. La razón es simple, muchos químicos tóxicos, dependiendo del tipo de material polimérico, la temperatura y el tiempo de calentamiento, migran hacia los alimentos. Desde allí, por supuesto, llegan hasta nuestro organismo, donde una vez absorbidos en el tracto gastrointestinal, pueden generar efectos adversos para la salud, ampliamente documentados en la literatura científica.

La lista de moléculas presentes en plásticos que migra hacia los alimentos es extensa, siendo algunos de los más comunes el bisfenol A (BPA), los ftalatos, el butil hidroxitolueno (BHT), y compuestos menos conocidos, como el irganox, irgafox, dióxido de titanio y derivados de la melanina, entre otros.

Aunque en la actualidad contamos con información toxicológica abundante para un buen número de estos xenobióticos, para otros, como el irganox o el irgafox, la literatura disponible en materia de efectos nocivos para los humanos es marginal. Es cierto que las dosis a las cuales están expuestas las personas debido al consumo de alimentos contaminados por la migración de estos aditivos son bajas; sin embargo, la continuidad en la exposición por períodos largos de tiempo, podría hacer la diferencia en materia de impactos sobre la salud.

Muchos de los estudiantes a los que frecuentemente encuentro usando el microondas con utensilios de plástico, a pesar de mis reiterados comentarios al abordarlos, sin mencionar a colegas y amigos quienes prefieren evitarme cuando toman tinto hirviendo en vasitos de plástico, probablemente pensarán que el riesgo es mínimo, y por tanto, la preocupación no debe sobrepasar el estado de hakuna matata. Lamentablemente, eso no es del todo cierto. El tiempo pasa inexorable, y al final, cuando aparecen los problemas con el útero, las mamas, la tiroides, la próstata, o el cáncer, por mencionar algunos nombres, lamentaremos no haber eliminado de nuestro exposoma esos disruptores endocrinos.

Hace falta mucha educación ambiental. Las personas interesadas en conocer más del tema pueden emplear la base de datos www.pubmed.gov y allí ingresar el nombre en inglés de las moléculas descritas anteriormente, seguido de la palabra toxicity. Independiente del acceso a la bibliografía, por favor, introduzcan sus alimentos en el microondas sobre recipientes de vidrio, nunca los de plástico.

*Profesor.

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