Columna


No quiero tomar partido

ALFREDO RAMÍREZ NÁRDIZ

05 de diciembre de 2023 12:00 AM

No sé si a ustedes les pasa, pero yo cada día me siento más miembro de una hermandad, que no sé si será grande o pequeña, y que yo llamo “La de quienes no deseamos tomar partido”. Somos personas que estamos informadas, que más o menos hemos leído algún que otro librito para disponer de opinión propia y argumentada de las cosas, al menos de las cosas más habitualmente debatidas, como pueden ser la política, la economía, los derechos, las relaciones internacionales, etc., pero que no deseamos tomar partido por nadie. Ni por este político, ni por el otro. Ni por esta ideología, ni por la otra. Ni por este bando, ni por aquel. No es que no tengamos criterio. Lo tenemos. No es que no deseemos estar al corriente de lo que se cuece. Estamos al corriente. Y no es que nos desentendamos de la sociedad que nos rodea y vivamos indiferentes al mundo.

Nada de eso. No somos indiferentes. Pero estamos agotados. Completamente exhaustos del encanallamiento político, periodístico y social que cada mañana, desde primera hora, te toma por las solapas y te obliga a posicionarte respecto de esta decisión política, a favor o en contra de aquella resolución judicial, apoyo o rechazo de los palestinos y los israelíes, de los rusos y los ucranianos, de los de derechas y los de izquierdas...

Es extenuante. Nada más despertar y durante todo el día uno ha de meterse y habitar una trinchera y desde ella insultar a todo el que esté fuera, pelearse con todo el que esté fuera, considerar su enemigo a todo el que esté fuera. Bueno, pues a mí no me da la gana. No quiero. No me apetece. No deseo dedicar un segundo de mi vida al torbellino. No quiero pelearme por ideología, por política, por economía, o por nada. Ni por fútbol. No quiero posicionarme. No quiero tener las ideas claras. No deseo ser como esas personas que desde niños tuvieron las cosas claras y nunca cambiaron de opinión. Ni siquiera la modificaron parcialmente. Panda de fanáticos. No me interesan.

Yo soy de los que se equivocan. De los que cambian de opinión. De los que leen y se dan cuenta de las tonterías que pensaban antes de leer. De los que escriben y prefieren no volver a leer lo que escribieron. De los que no deseamos tomar partido, como les decía. Los que queremos vivir en paz, sin que se metan con nosotros y sin meternos con nadie. No se dejen enredar por tantas polémicas que mañana nadie recordará. Háganme caso. Se juegan la salud. La mental. Y también la otra.

*Universidad Autónoma de Barcelona.

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