Columna


Notas de un escéptico, la rifa del tigre pelúo

Christian Ayola

23 de junio de 2022 12:00 AM

Genaro soñaba todos los días con salir de pobre, ganando el premio extraordinario de la lotería que nunca compraba; después de que consiguiera un trabajo en un circo manejado por gitanos trashumantes, comenzó a comprar una que ofrecía jugosos premios, pero nada que acertaba siquiera a un premio seco; sus patrones le ofrecieron algo que le pareció una ganga, una rifa de solo 100 números, tan baratos que podía comprarlos todos con su sueldo y algo más que le quedaba en el bolsillo; el premio, decía la boleta, era una de las partes más valiosas del circo, así soñaba nuestro personaje con pasar de empleado raso del aseo, a ser dueño de una gran parte de la empresa.

Preciso, el día indicado jugaron los 100 números con la Lotería de Bolívar, y como los había adquirido todos, se la ganó. Al día siguiente al llegar al trabajo, encontró que estaban desmontando el circo, se iban de la ciudad y Ambrosio, el propietario, le esperaba con una papeleta que lo acreditaba dueño de uno de los bienes más preciados, acto seguido le entregó el tigre que llevaba tres días sin comer, las entradas al circo habían estado flojas durante las últimas semanas y no alcanzaba para comprar los 25 kilos diarios de carne de burro con que habitualmente lo alimentaban.

Genaro, sin el conocimiento de cómo manejar esa fiera hambrienta, sin dinero para comprar la carne, porque había invertido hasta el último centavo, además ofuscado, intentó tomar el tigre por el pescuezo para llevárselo, con tan mala suerte que ocurrió una desgracia y ante la mirada estupefacta de todos, el tigre lo devoró en pleno campo de La Matuna.

¿Ganar perdiendo o perder ganando? Podemos perder, perdemos muchas cosas: las llaves, la fortuna, un amigo o un familiar; una apuesta, una partida de juego; el tren o el tranvía; el compás, el equilibrio, la compostura, el dominio de sí; la vista, la memoria, el juicio o la razón, pero cada vez que perdemos algo, ganamos otra cosa: aprendizaje, experiencia, esperanza de recuperar lo perdido o la capacidad de aceptar la pérdida. Pero cuando ganamos también perdemos.

Petro se ganó la rifa de un tigre hambriento y con mal de rabia, una silla presidencial incómoda de un país con 51 millones de habitantes que él mismo contribuyó a polarizar, un gran sector de esta población que ilusionó con sacarlos de la pobreza, con más de la mitad de la gente falsamente esperanzada en que su gobierno resolverá mágicamente todos los problemas, los de inseguridad, por delincuencia común y narcotráfico, las desigualdades; la inflación que impacta la canasta familiar, y en general la capacidad adquisitiva de los colombianos.

*Psiquiatra.

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