Columna


Notas para soñar

RAÚL PANIAGUA BEDOYA

19 de julio de 2021 12:00 AM

Una de las tareas que los ciudadanos e instituciones debemos empezar a realizar en Cartagena, es propiciar la construcción y en especial la realización de actividades que nos permitan volver a soñar, a confiar y a construir mejores percepciones sobre nuestra ciudad. Frente a esa indiferencia que crece cada día, ante esa desazón de que aquí nada funciona, de que no nos creemos y desconfiamos de todos, ante esa actitud generalizada de obstaculizar cualquier proyecto o idea o simplemente de oponernos a todo lo que se presenta, sin proponer nada; frente a este caos que para muchos es la vida cotidiana en Cartagena, tenemos que convencernos de que esas sensaciones y actitudes se van convirtiendo en realidades. Cada día es más evidente que los pensamientos crean mensajes y estos se convierten en realidades.

Ya hay personas promoviendo el rescate de nuestros valores ciudadanos, otros pensando en la recuperación de los íconos o símbolos de la ciudad, esto es, de hombres y mujeres de admirar, reconocer y proponerlos como ideales a imitar; se escuchan ya diversas voces clamando por cambios de actitud ante una creciente percepción de pesimismo, como una condición para avanzar hacia la construcción de acuerdos y consensos que nos permitan transformar ese pesimismo que se va apoderando de nosotros.

No se trata de desconocer que existen razones, tal vez demasiadas, para no esperar que a corto plazo el ambiente en la ciudad será mejor. No es sensato pensar que vamos a entrar en unos días maravillosos de disfrute y goce de una ciudad fantástica y progresista, o que por desearlo todo va a ser mejor; pero es la decisión de cada uno de nosotros hacer que el mañana sea diferente.

En la ciudad se está avanzando en la construcción de tres propuestas para que el Ministerio de Cultura reconozca y declare como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación: las Fiestas de Noviembre, la celebración de Ángeles Somos y la Vida de Barrio de Getsemaní. También se ha postulado para que sea reconocida en la ciudad la Champeta como Patrimonio Cultural Inmaterial de la ciudad.

Que tal si esfuerzos como estos, los hacemos con aspectos gastronómicos como los dulces, el pastel, el patacón, la arepa de huevo, el arroz con coco (pero rayado), el bocachico en cabrito (en zumo de coco). Expresiones musicales como la cumbia, el porro, el mapalé. Juegos y rondas infantiles como la peregrina, emiliano, la sortija tija tija, el trompo, la bolita de uñita, la bola de caucho, el ludo o la lotería de cartón grande como se hace en muchos barrios. ¿Qué tal si nos proponemos convertir muchas de nuestras expresiones culturales que nos dan identidad y sentido de pertenencia, en íconos o valores reconocidos que debemos valorar, ponderar y proteger?

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