Columna


Nueva variante de la COVID-19

JOSÉ WILLIAM PORRAS

02 de diciembre de 2021 12:00 AM

La nueva variante de la COVID-19, potencialmente muy contagiosa llamada ómicron, notificada por primera vez por Sudáfrica el 24 de noviembre, ya se identificó en Europa, con un caso confirmado el viernes en Bélgica. Tras ser reportada en Sudáfrica, Botsuana, Hong Kong e Israel, ha obligado a los países europeos y de EE. UU. a cerrar sus fronteras con personas provenientes de países surafricanos. Es un duro golpe para estos países dado que las medidas restrictivas llegan justo antes del verano austral, cuando los safaris y las playas suelen atraer a un buen número de visitantes.

La OMS, por su parte, declaró que la cepa B.1.1.529 del coronavirus, que denominó ómicron, es una variante “preocupante” al igual que la actualmente dominante delta y las detectadas anteriormente alfa, beta y gama.

Desde las acciones hasta el petróleo, y los mercados mundiales se desplomaron con las noticias sobre ómicron, ante temores, siendo un duro golpe a la recuperación económica mundial, que comenzaba su reactivación positiva, después de casi dos años de la aparición inicial del virus en Wuhan, China.

Que aparezcan nuevas cepas no es tan preocupante, como que estas cepas no solo están siendo muchísimo más contagiosas y por ende más agresivas, sino que están presentando resistencia a las vacunas elaboradas contra la COVID-19 original, obligando a las farmacéuticas igualmente a buscar soluciones rápidas en la elaboración de nuevas vacunas, que de por sí ya representa un reto para todo el mundo.

¿Qué está pasando? las mutaciones de este virus son más rápidas y peligrosas para el organismo humano de lo que se pensaba. Pareciera que el código genético del virus tuviese una “inteligencia” para automodificarse cuando encuentra peligros de que sea extinguido y combatido por las vacunas. Nunca en toda la historia de la humanidad se había visto algo similar en ningún otro virus o pandemia.

Un avance importante en la elaboración de vacunas rápidamente, sería levantar las restricciones de derechos de autor existentes actualmente, lo que facilitaría una mayor producción y menores costos especialmente para los países más pobres que no cuentan con recursos para adquirirlas.

La COVID-19 está representando no solo un peligro para la humanidad, sino un reto para el mundo y la existencia futura de la raza humana. No podemos descartar medidas como la de la vacunación de todos, que es lo único que ha mostrado aspectos positivos para combatirlo, por ello tampoco entiendo por qué la resistencia a recibir la vacuna contra la COVID-19.

TEMAS

  NOTICIAS RECOMENDADAS