Columna


Oportuna salvaguarda

JOSÉ FÉLIX LAFAURIE RIVERA

21 de febrero de 2021 12:00 AM

Dos cartas le he enviado al ministro de Comercio, solicitando la salvaguarda contemplada en el TLC con EE. UU., para detener la avalancha de importaciones de leche y proteger la producción local, agobiada desde siempre por la posición dominante de la industria y, hoy, por la pandemia y la caída de la demanda. Uno de los más de 300.000 pequeños ganaderos no entiende por qué tiene que malvender su leche a un “crudero” o pelear con la industria alguito de ajuste de precio, cuando sus insumos subieron, y no precisamente “alguito”. No entiende por qué la industria les compra leche a ricos campesinos de EE. UU. y no a sus compatriotas pobres, como él, que producen la que necesite, con calidad y buen precio.

No entiende por qué, si hay leche de sobra, estamos en pandemia y los productores -perdón la expresión- están “rejodidos”, pues además de los problemas de siempre, dizque los supermercados no piden lo mismo, los colegios están cerrados y la gente, si tiene pa’ la leche no tiene pa’l queso; si todo esto sucede, por qué el Gobierno no prohíbe que les sigan comprando leche a los campesinos gringos.

Él no entiende de TLC ni de contingentes, y le sorprendería saber que existen compromisos, pero también las formas de “hacerles el quite” dentro de las reglas negociadas, si el Gobierno, alegando “condiciones adversas de competencia”, solicita algo con un nombre bien puesto: “Salvaguarda”, porque de eso se trata, de “salvar” y proteger a nuestros campesinos.

Le sorprendería más saber que toda esa leche, 43.000 toneladas de EE. UU. y 75.000 de todo el mundo, equivalentes a 889 millones de litros que no les compraron a nuestros campesinos en 2020, ahora la traen “descremada”, no solo por barata, sino porque, revuelta con lactosuero y grasa vegetal, se vende como bebida láctea en empaque costoso. No es práctica generalizada, pero sucede...

Una de las consecuencias de la pandemia a escala mundial es la desarticulación de las redes de distribución; es decir, que en todo el mundo se están incumpliendo compromisos adquiridos en condiciones de normalidad. Aun así, no se trata de incumplir, sino de usar alternativas disponibles y temporales en defensa de la producción nacional.

Señor ministro: “Salvaguarde” usted la lechería colombiana.

N.B. 1) Rechazo general al mezquino jueguito de Timo y Santos, de “tú-me-escribes-yo-te-contesto”. 2) Sector agropecuario y ganadería, con crecimientos positivos en la mayor caída histórica del PIB. 3) Mientras el mundo aplaude a Colombia por apoyar a los migrantes venezolanos, la despistada ONU sale en apoyo del régimen que los expulsó.

*Presidente Ejecutivo de Fedegán.

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