Columna


Otro monstruo que se crece

SOQUI RODRÍGUEZ

06 de agosto de 2022 12:00 AM

En Cartagena ya es común escuchar de problemas que no reciben solución. Es como si al ignorarlos pudieran desaparecer. Nada más distante a la realidad y a las necesidades de los ciudadanos. Hoy traigo a esta columna un tema que ha sido reiterativo sin que se le ponga la debida atención: Transcaribe. Este sistema de buses es la columna vertebral del transporte público. Los cartageneros de más de 90 barrios se movilizan por la ciudad de manera segura y eficiente mediante un transporte que se vende como digno e inclusivo. Transcaribe completa una flota de 308 buses que permite el uso de gas natural vehicular, reduciendo las emisiones de contaminantes hasta en un 98%. Hasta aquí todo suena muy bonito.

La realidad es otra. La empresa sobrevive con los recursos que recibe de los cerca de 145.000 usuarios del sistema Integrado del Transporte Masivo. Del resto, atraviesa una crisis económica que se agudizó con la pandemia del COVID-19. El principal problema se debe a que no hay recursos en el fondo de estabilización para cubrir el déficit entre la tarifa técnica y la tarifa del usuario, lo que pone en riesgo la operación de la entidad.

A este pequeño problema se han unido otros. El 20% de la flota está parada por fallas mecánicas. Hace algunos meses los cartageneros pudieron usar el servicio gratuitamente como resultado de la negativa de la compañía Dataprom, encargada de los soportes tecnológicos para el recaudo y cobro de los pasajes, que decidió no trabajar más por las deudas que le tiene el Distrito. Obviamente esto solo pudo suceder 12 días. En la actualidad la queja por falta de tarjetas para acceder al sistema no para. Y como la imaginación y la capacidad de “rebusque” de nuestros ciudadanos no tiene límite, ha nacido un nuevo servicio que funciona así: el dueño de una tarjeta se ubica junto a la fila de los paraderos y vende el “pasaje” con un sobrecosto a quien lo requiera. Cuando el bus llega se monta primero y pasa su tarjeta las veces que sea necesario de acuerdo a la demanda que ha tenido. Da paso a sus clientes y se baja. Mientras la respuesta de Transcaribe con relación a la carencia de tarjetas es que desde el 2021 en todo el mundo se viene presentando una crisis debido a la escasez de chips y otros insumos con los que son fabricadas, los vivos empezaron a vivir de los que necesitan transportarse y como suele ocurrir, estamos dando paso a una nueva forma de “trabajo” que será difícil desmontar. La entidad aseguró que ya compró 15 mil nuevos plásticos y que vendrán más a mayor precio, aumentando un problema que sigue creciendo mientras los avivados abusan de los usuarios. Esto es una forma de atropellar a quien necesita. Una vez más el Estado es indolente con sus ciudadanos.

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