Columna


País ciego

JOSÉ WILLIAM PORRAS

01 de octubre de 2022 12:00 AM

El 24-01-2020 y el 16-10-2021, escribí dos artículos en El Universal sobre la posibilidad de hacer en Colombia el canal Atrato-Truandó, con un enorme potencial económico para Colombia, considerando los grandes problemas que se le están presentando al canal de Panamá por el cambio climático.

Pero esto no es nada nuevo, el mismo Bolívar en 1828, consideró esta posibilidad, es decir, vamos a cumplir casi dos siglos y no ha habido un gobierno que tome la determinación de hacerlo, existen compañías mundiales americanas y Chinas interesadas en desarrollar este proyecto, solo falta es la voluntad política para sacarlo adelante, es decir, seguimos en una ceguera total, tenemos una oportunidad de incrementar el producto interno bruto en un 9%, desarrollando la región chocoana olvidada históricamente y resolviendo gran parte de los problemas económicos por la que pasa el país, la solución a la esquina de la casa y no la vemos, ceguera total.

Esta vía ha tenido más interés en EE. UU. que en el mismo Colombia, en 1855 lo consideró igualmente una expedición patrocinada por el banquero americano Frederick M. Kelly y en 1858 el presidente de EE. UU. firmó una ley para confirmar este hallazgo. Desafortunadamente la guerra civil americana lo pasó al olvido en 1871 cuando llegó al congreso americano. En 1876 nuevamente el congreso americano tuvo algún interés.

En Colombia la ley de 1852 firmada por el presidente José Hilario López dio concesión a una compañía inglesa para construir el canal que finalmente no se hizo, en 1964 el presidente Guillermo León Valencia contrato estudios de ingeniería y factibilidad económica a dos compañías de NY y finalmente la Ley 53 de 1984 firmada por el presidente Belisario Betancourt ordenaba la construcción del canal y no se realizó. Algo parecido está pasando con el proyecto del canal del Dique, cuando está a punto de llevarse a cabo le aparece algún palo que se le atraviesa a la rueda para que no se realice.

Si consideramos las enormes ganancias que dejan los canales de Suez y Panamá, a las economías egipcias y panameñas, no se entiende por qué este proyecto no se realiza, siguen intereses oscuros de mantener al pueblo en la indigencia y atraso, no se quiere desarrollar el Pacífico, porque si se hace el canal, se podrían hacer tres sistemas de producción de energía limpia, al hacerse tres grandes embalses en esta región con la mayor tasa de lluvias del país, al poderse emplear el material extraído de la serranía del Baudó, necesario para comunicarse con el Pacífico desde el río Truandó.

Ojalá no pasen otros dos siglos y alguien nuevamente se queje de seguir ciegos por no quitarnos la catarata de los ojos que no nos deja ver.

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