Columna


Peaje urbano: insulto a la lógica

“Si en algo han invertido los chinos en los últimos 40 años es en movilidad. No han escatimado en gastos para facilitarla, para hacerla (...)”.

ÁLVARO ROYO BÁRCENAS

14 de diciembre de 2019 12:00 AM

En 17 años que llevo viviendo en China, aún no me he topado con el primero. A través de este tiempo he tenido la oportunidad de indagar con funcionarios y de preguntarles cómo han hecho para que hayan podido pasar, en menos de 30 años, de ser un país del tercer mundo a uno de los más desarrollados. Les he preguntado cómo es que acá han podido llegar a donde están y hacer obras majestuosas de todo tipo sin utilizar estas “ayuditas” llamadas “peajes urbanos”.

La ciudad donde vivo, Xiamen, en el 2004 tenía poco más de un millón de habitantes, pocas avenidas, dos puentes y un solo túnel. Es, como Cartagena, una ciudad costera, pero en el mar de China y frente a Taiwán.

Por allá en el 2008 iniciaron una revolución en infraestructura, que ha hecho de esta ciudad un mejor sitio para vivir. Las avenidas, de dos y cuatro carriles, pasaron a tener doce. Crearon, en menos de dos años, un sistema de cien kilómetros de autopistas elevadas equivalente al Transcaribe de Cartagena; y, en menos de dos años, construyeron lo que llaman acá BRT (Bus Rapid Transit). Todo eso sin instalar un solo peaje.

Han construido varios puentes gigantescos para conectar la isla con el continente, un túnel submarino de siete kilómetros de los más largos del mundo. Todo eso sin instalar ni un solo peaje.

Cartagena tiene una montaña, La Popa. Xiamen tiene varias montañas, varias popas dentro del casco urbano, pero en menos de 24 meses construyeron una red te túneles de más de 50 kilómetros, que penetraron las montañas y que hoy hacen la movilidad más fluida y rápida.

Todo esto sin instalar peaje.

Ahora construyen la ciclovía elevada más larga del mundo, atraviesa la ciudad en todos los sentidos sin estar a nivel de suelo en ningún momento; muchas estaciones, en donde tomas una bicicleta rentada por el equivalente a 500 pesos colombianos... Y a pedalear por trabajo, salud u ocio. Todo eso sin los odiosos peajes.

Hace dos años iniciaron la construcción de seis líneas de metro. Ya inauguraron la línea uno con 48 estaciones. La línea dos comenzará operaciones este mes. La tres, en abril del 2020; y así, sucesivamente, hasta completar la línea seis en 2023.

Pues, qué sorpresa: aún no he visto el primer peaje.

Si en algo han invertido los chinos en los últimos 40 años es en movilidad. No han escatimado en gastos para facilitarla, para hacerla más veloz y eficiente. La buena movilidad promueve el intercambio de productos, el negocio, mueve la economía y eleva el valor de la propiedad; y la tierra, por consiguiente, aumenta el recaudo de impuestos y crea empleos. La ecuación es muy sencilla, casi que a nivel de primaria.

En cambio el peaje urbano cercena, divide, frena, cabrea, quita valor, sabotea el desarrollo, sabotea el progreso.

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