Columna


Pensando qué hacer II

MIGUEL YANCES PEÑA

MIGUEL YANCES PEÑA

14 de septiembre de 2020 12:00 AM

Quien pretenda prestar el servicio de suministro de energía en la Costa Caribe no puede desconocer, además de la poca capacidad de pago, el alto consumo de los hogares, los aspectos ambientales y la dispersión geográfica de los centros de consumo, la cultura de sus consumidores. Son todas complicaciones propias de la región, pero las que mas dificultades de resolver ofrecen, son la última y las dos primeras, porque el dinero no basta.

Recordemos: i) que a los estratos 5 y 6, y al comercio y la industria (salvo excepciones) se le grava con el 20% de lo que consumen para subsidiar el consumo de los estratos 1, 2 y 3; ii) que en algunos de estos y en los subnormales, se han colocado macro medidores que miden el consumo de los hogares conectados a un mismo transformador; iii) que la responsabilidad del cobro se ha dejado en cabeza de los líderes de la comunidad, que hacen lo mejor que pueden; y iv) que la empresa cobra al municipio la pérdida, o sea la diferencia entre el consumo y el recaudo, porque a ese nivel macro no se puede identificar los hogares que no pagan, ni suspenderles el servicio. Funciona más o menos como una especie de contribución voluntaria, un ‘pague lo que pueda’.

Así, llegamos a un punto del que va a ser muy difícil regresar, y muy fácil de pasar a la gratuidad total, con costos crecientes para la administración municipal. Se me ocurre entonces, que si se les dotara a cada hogar de sistemas solares (panel, batería, ondulador) y se les retirara el servicio de energía a través de la red, para evitar que lo vendan, tendríamos, amén de enseñarles a ahorrar y consumir, una solución perfecta. De paso se crearían nuevas especialidades, y nuevas fuentes de trabajo. El alumbrado público se tendría que construir con lámparas LED alimentadas con paneles solares individuales.

La implementación, sin embargo, no parece sencilla. Pasar del ‘consuma lo que quiera, pague lo que pueda’ a, racionalice el consumo para no agotar la energía almacenada en la batería, puede ser muy complicado. Otra idea, aportada por ACIEM, consistiría más o menos en crear una empresa generadora de energía eléctrica municipal, con el fin de generar utilidades con las qué pagar el consumo registrado en los macromedidores. No me gusta ver a los políticos administrando empresas públicas, pero salvada la corrupción, podría ser una buena opción, porque además de vender en la bolsa donde le pagan el costo horario marginal, podría comercializar entre los grandes consumidores. I like that.

Para ambos casos habría que evaluar costos, y para el segundo, hacer el plan de negocio correspondiente, digamos que para una vida de 20 años. Como ingresos al plan de negocios, o a la inversión de regalar sistemas domésticos, tendríamos lo que paga el municipio por ese concepto a la empresa de distribución local, que se eliminaría.

*Ing. Electrónico, MBA.

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