Columna


‘PetroEducaSión’

HENRY VERGARA SAGBINI

04 de julio de 2022 12:00 AM

Para salir de la bancarrota económica y el raquitismo espiritual, heredados de las insaciables sanguijuelas neoliberales, no existe camino distinto a la Educación, del más alto linaje, al alcance de todos.

De materializarse el programa de gobierno del Pacto Histórico, a partir del 7 de agosto la educación en Colombia se escribirá con ‘S’ de Sabiduría y Solidaridad, cuestión de supervivencia, no de ortografía.

Bienvenida la Educación de verdad verdad, esa que promueve revoluciones pacíficas: ‘Entre más libros, más libres’, remplazando metrallas por pupitres, lejos de la corrupción, arena movediza que ahoga ilusiones ciudadanas y las economías de gobiernos indecentes.

‘EducaSión’ sincera, útil, comprometida con la aldea y el universo, forrada en principios éticos, con la ‘S’ del Ser, del Saber y del Saber hacer, garantizando a los hijos de nadie, educación de príncipes a pesar de sus franelas desteñidas y zapaticos rotos.

Prohibido escribir ‘EducaSión’ con ‘S’ de Saqueadores, construyendo aulas con muros de coimas & cartón desplomados con el primer estornudo invernal, pero ni se inmutan, frescos como lechugas en los ‘Centros Poblados’ inmunes a la justicia, fríos, cual sopitas del Plan de Alimentación Escolar.

‘EducaSión’ jamás se escribe con S de Serpientes, inoculando, entre hermanos, ponzoñas ideológicas y religiosas, evocando, de manera tendenciosa, a Lenin y Bolívar, a Mahoma y Jesucristo, promoviendo odios, no diálogos respetuosos, convirtiendo al contradictor en mortal enemigo.

Ofendería tanto a la ortografía como a la dignidad humana, seguir escribiendo ‘EducaZión’ con Z de niñas ‘embaraZadas’, de Zombis huérfanos cargando fusiles y no cuadernos, con el hierro incandescente de la guerra entre pecho, alma y espalda.

Educación, único antídoto contra la guerra en un país sumido en violencia impune y ancestral: nueve millones de asesinatos, incontables secuestros y desaparecidos, tumbas anónimas clamando justicia.

Pepe Mojica, inolvidable y pragmático expresidente uruguayo, enmarcó para la historia, estas profundas y elementales reflexiones incorporadas, por su vecindad ideológica, al proyecto educativo de Gustavo Petro:

“Vamos a invertir primero en educación, segundo en educación, tercero en educación. Un pueblo educado tiene las mejores opciones de vida y es muy difícil que lo engañen los corruptos y mentirosos”.

La suerte está echada: la presente y próximas generaciones de colombianos adquirimos el compromiso de exorcizar la profecía del hijo mayor de Aracataca: última oportunidad de la estirpe de los Buendía sobre la tierra del olvido, soledades, espejismos y fantasmas acribillando sueños de cunas y mariposas amarillas.

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