Plan nacional de desarrollo

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En estos momentos construyen el nuevo Plan Nacional de Desarrollo que lleva por nombre “Pacto por Colombia, pacto por la equidad”. Una primera versión está disponible en la página electrónica del Departamento Nacional de Planeación. Esta es una etapa clave para participar en el proceso de planeación del país, así que me gustaría resaltar algunos aspectos del documento. Debido a su extensión (945 páginas), me concentraré en el capítulo XV, “Pacto por la descentralización: conectar territorios, gobiernos y poblaciones”.

Este capítulo propone un nuevo marco conceptual de política para el desarrollo regional. La propuesta adopta el paradigma de desarrollo regional de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la cual tiene como objetivo promover la competitividad regional que permita aprovechar las potencialidades territoriales y alcanzar la equidad en las oportunidades.

Para lograr este objetivo se propone explotar las ventajas de las economías de aglomeración que tienen las ciudades, y establecer una mejor conectividad de estas áreas con zonas intermedias y rurales cercanas. La idea es que, teniendo nodos dinamizadores robustos y potenciando los vínculos entre la ciudad y el campo, se impulse el desarrollo de las subregiones al dinamizar las actividades económicas.

Este enfoque incluye una visión funcional del territorio que va más allá de los límites político-administrativos vigentes, los llamados territorios funcionales que incluirían áreas metropolitanas o subregiones. Aquí jugarían un papel importante los esquemas asociativos de los territorios o el proceso de planificación que tendría una visión más allá de las fronteras de un municipio.

El pacto por la descentralización propone cinco líneas de acción: (i) instrumentos de política e inversiones para el desarrollo y ordenamiento territorial; (ii) sistemas de ciudades incluyentes y motores de productividad; (iii) estímulos a la productividad y competitividad a través de la conectividad y los vínculos entre la ciudad y el campo; (iv) gobiernos territoriales capaces y efectivos; y (v) herramientas para fortalecer la planeación y el desarrollo.

En general este nuevo esquema hace una propuesta interesante para el desarrollo regional. La conectividad de las regiones rezagadas, con los centros urbanos modernos, puede jalonar un mayor bienestar de la población. Tal vez el factor clave es lograr gobiernos territoriales capaces y efectivos, un punto discutido hace varios años sin encontrar la fórmula para lograrlo.

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