Columna


Pobreza que deja la COVID-19

JORGE LUIS ALVIS ARRIETA

29 de enero de 2021 12:00 AM

Al culminar 2020 el Banco Mundial emitió un informe que evidencia el preocupante impacto que la COVID-19 ha causado a la humanidad, en especial, en el aumento del número de personas en situación de pobreza extrema, quienes subsisten con menos de 1.9 dólares por día.

No es llover sobre mojado que sean los más pobres y vulnerables quienes resulten rápidamente, y en mayor medida, afectados por esta pandemia. Según el Banco, la población de personas que pasan hambre se elevó en 88 millones de personas, pero advierte, podría alcanzar los 115 millones.

En Colombia, estimaciones realizadas por Fedesarrollo ubican en 14% la tasa de pobreza extrema al finalizar 2020. Esto equivale a 2,1 millones de nuevas personas en esa situación. No todo de este aumento se debe a la COVID-19; aquí también se cuenta el impacto del cambio en la metodología de medición de la pobreza, que provocó que más personas engrosaran sus filas. Sin embargo, el efecto de la pandemia predomina en este incremento (60% versus el 40% por el cambio de metodología).

Las ciudades sufren las consecuencias derivadas de los contagios y las medidas de confinamiento aplicadas para mitigar la propagación del virus, que han tenido efectos en el incremento de la pobreza extrema y evidenciado la informalidad y vulnerabilidad de la población.

Desde mediados de 2020, las administraciones municipales y las capitales han venido formulando planes de reactivación económica, algunos con más recursos y alternativas a los sectores económicos y a la población más afectada por la pandemia, mientras que otros se han quedado en solo intenciones y muestran pocos avances. Lamentablemente, la sola ejecución de estos planes no garantiza la reactivación, porque los rebrotes del virus y el deterioro de la salud están obligando a establecer restricciones nuevamente a la población.

La incertidumbre sobre la evolución de la pandemia y el inicio de la vacunación parece poner un freno más a la reactivación de la economía nacional y regional. Por ello, se requiere información más precisa para la toma de decisiones de inversión en los mercados. La generación de empleo, la recuperación de los negocios y la seguridad ciudadana son necesarias para revertir este aumento de la pobreza.

Las ciudades y el gobierno colombiano deberán incorporar en sus políticas y estrategias el conocimiento derivado de la crisis de la COVID-19, para diseñar y ejecutar acciones más sostenibles y eficientes en la reducción de la pobreza.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB o a sus directivos.

*Profesor, IDEEAS –UTB.

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