Columna


¿Podíamos hacerlo mejor?

CARMELO DUEÑAS CASTELL

13 de enero de 2021 12:00 AM

Mucho se ha cuestionado a China por la aparición del virus. Más importante, hoy se sabe que hubo displicencia en las autoridades al enfrentar la pandemia, minimizaron la gravedad, manejaron mal la información permitiendo la propagación local y global.

Italia no contaba con un sistema de alerta temprana organizado. En España la politiquería hizo que la pandemia se extendiera más antes que se tomaran medidas drásticas. En Francia la mayoría de las muertes ocurrió en residencias de adultos mayores. En un escándalo de salud pública hoy más de 250 familias están demandando al Estado francés por el pésimo manejo de los ancianos. No fue que murieran sino cómo murieron, abandonados.

La Unión Europea estuvo más desunida que nunca. Varios Estados cerraron fronteras arbitrariamente y Alemania monopolizó materiales como mascarillas y equipos de protección personal. Algo parecido ocurrió con el Reino Unido. La pandemia mostró la desunión existente entre Irlanda, Gales, Escocia e Inglaterra. Además, hubo grandes desacuerdos en compartir información y en decisiones entre gobiernos centrales y los alcaldes de las grandes ciudades.

En Nueva York, se demostró la falta gran división entre el presidente, el gobernador, el alcalde y la falta de unidad entre hospitales ricos y pobres, públicos y privados. Tal anarquía llevó a la catástrofe. La presión de cabildantes y empresarios por evitar el impacto económico de un bloqueo inicial de dos semanas terminó con un cierre de más de 10 semanas.

África, con más de 1.300 millones de habitantes, tenía muy pocas camas de UCI pero contaba con un centro de control de enfermedades unificado, con una capacidad de respuesta rápida y con la certeza de que sus sistemas de salud serían incapaces de manejar la enfermedad. En paralelo hicieron reuniones semanales con sus sistemas de salud. En Etiopía, el asesor del primer ministro afirmó sabiamente que “esta no es una enfermedad que se combate con ventiladores o unidades de cuidados intensivos”, “la única forma en que podemos jugar y ganar es si nos enfocamos en la prevención”. Con el 17% de la población mundial ha tenido menos del 3,5% de las muertes globales.

Hoy está claro que debíamos estar preparados, que pudimos hacerlo mejor y que, luego de un largo año de oscurantismo, debemos prepararnos para lo que vendrá en esta y en próximas pandemias. Para ello se necesitan tres cualidades: liderazgo que faltó en muchas partes; gobernanza, esto es un sistema de salud que implemente y ejecute políticas nacionales; y solidaridad pública, y en este punto la forma como nos hemos comportado en el último mes demuestra que muy poco hemos aprendido de casi un año de pandemia.

*Profesor Universidad de Cartagena.