Columna


Políticas públicas van y vienen

JAIME BONET

17 de julio de 2022 12:00 AM

Con los años las políticas públicas van y vienen. En muchas ocasiones sucede porque olvidamos repasar la historia para entender las razones que llevaron a tomar determinadas decisiones en el pasado. Si bien los contextos pueden ser diferentes, revisar las discusiones que se dieron antes podrían ayudar a no repetir los mismos errores.

Una de las políticas que hacen parte de esta tendencia es el comercio exterior. Los países a través de los siglos se han movido entre economías abiertas y cerradas. Dependiendo de las coyunturas de ciertos países o del mundo, surgen llamados por una mayor o menor actividad comercial con el exterior. El comercio internacional tiene ventajas y desventajas, así como las tiene el cerrar la economía. Dependiendo de los movimientos políticos y los intereses de sectores perjudicados o beneficiados, pueden surgir llamados a cerrar o abrir la economía sin tener en cuenta el balance global de una u otra posición.

Otro ejemplo es el péndulo entre centralización y descentralización. A lo largo de los años surgen voces a favor o en contra dependiendo de los intereses de los grupos afectados o beneficiados. Nuevamente, se olvida que estas estrategias suelen tomar tiempo para ver sus resultados y pueden estar influenciados por determinadas coyunturas. Se retrocede en las decisiones tomadas sin esperar a ver los resultados de la política adoptada.

Otra que siempre está en discusión es el grado de intervención del Estado en la economía. Aquí se repiten las posiciones extremas. Aquellos que quieren (y consideran necesaria) una activa participación del gobierno en las decisiones de los agentes, mientras que en la otra orilla hay grupos abogando por una menor participación (casi nula) del sector público en las decisiones económicas. Básicamente se discute si el mercado es un buen mecanismo para la toma de decisiones de las empresas y los individuos.

Un último ejemplo más reciente es sobre el tipo de gasto que deben adelantar los gobiernos. Los recursos son escasos y los gobernantes deben tomar decisiones sobre cómo gastarlos. Se pueden requerir inversiones para aliviar los problemas sociales de forma rápida en donde las transferencias directas pueden tener un impacto en el corto plazo. Por otro lado, algunos argumentan que es mejor mantener las inversiones orientadas a la provisión de bienes públicos que les permitan a las personas salir adelante, más que entregándoles dinero en efectivo.

Es mucho el tiempo y el esfuerzo que se pierden con los cambios permanentes en las políticas públicas que no revisan el pasado. Es importante que las decisiones se tomen considerando la evidencia y no las preferencias que puedan tener determinados grupos de la sociedad.

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