Columna


Populismo perpetuo

ENRIQUE DEL RÍO GONZÁLEZ

20 de julio de 2021 12:00 AM

Una de las herramientas políticas de constante uso es el populismo; decir, callar, hacer o no hacer dependiendo de lo que las mayorías quieren y muestran, no para satisfacer el clamor democrático, sino para timar creando falsas expectativas que nunca llegan a cumplir la finalidad de fondo. El método populista busca ganar la aceptación y, con ello, dividendos electorales, así como sofocar la insatisfacción de la comunidad incauta que aún cree que esa estrategia corresponde a una solución a sus problemáticas.

Somos esclavos de la manipulación política que nos tiene atrapados y sin salida. En este panorama representamos piezas inertes en el juego de esos aventajados, que por linaje o espuelas se ubicaron en la cima donde el arte del engaño es el plato del día. El pueblo sobrevive ciego o con la visión sesgada por la ideología implantada, la misma que nos hace luchar, inconscientemente, por causas ajenas y poco altruistas.

Una de las aristas más comunes del populismo, es el punitivo: usar el sistema penal como ilusión para mostrar resultados insulsos ante problemas que requieren un manejo diferente y estructural, en otras palabras, emplear el castigo como pañitos de agua tibia. En Colombia, atravesamos por tiempos que marcan picos históricos. Estamos en el reino de la tipificación exagerada de conductas, el incremento de penas y la reducción de garantías.

Con la expedición de la Ley 2098 de 6 de julio de 2021, se implantó la prisión perpetua revisable. Contra dicho compendio se han interpuesto demandas de inconstitucionalidad, los penalistas han elevado voces de rechazo por diversas razones, en especial, porque esa salida es populista y en nada preserva la integridad física y sexual de nuestros menores, para ello se requieren mecanismos realmente efectivos, tales como, campañas de educación y protección. Sobre todo, porque las penas para esos crímenes ya son altas y, evidentemente, no han influido en la disminución de las tasas de criminalidad.

No es coherente la libertad de configuración del Congreso, se necesita legislar con prudencia y buscando la eficacia. Si la intención es proteger a los menores, se debe apuntar a ese objetivo con seriedad y no a través del sistema penal colapsado y errático, pensando absurdamente que este es una burbuja mágica de resguardo. De hecho, ahora se pretende extender la perpetuidad de la prisión a delitos contra la administración pública y demás que afecten el erario, pronto será una regla general y, con el tiempo, llegaremos a la pena de muerte. Con lo que garantizaremos condenas crueles, pero manteniendo los problemas de fondo.

Liberémonos de las cadenas del populismo y elevemos la exigencia para elegir a nuestros gobernantes y legisladores, de no ser así, la independencia seguirá siendo una quimera.

*Abogado.

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