Columna


Por Cartagena

JAVIER RAMOS ZAMBRANO

22 de mayo de 2022 12:00 AM

En mi columna anterior conté la historia de una humilde señora que tiene la ilusión de que la Alcaldía de Cartagena le mejore las condiciones de su vivienda como está escrito en un proyecto que beneficiaría a más de 2 mil familias pobres. Todo indica que por ahora eso solo quedará en promesas, ya que la administración distrital dice que para llevar esto a cabo, es fundamental que el Concejo Distrital le apruebe un préstamo.

Como era de esperarse, la mayoría de los cabildantes le dijeron no al alcalde William Dau, y varios proyectos, entre esos la intervención a la infraestructura de 21 colegios públicos y la construcción del alcantarillado de los corregimientos de Bayunca y Pontezuela, quedaron en veremos.

Dicen los concejales que una de las razones principales para no aprobar el crédito por $161 mil millones era, como lo advirtió Funcicar, la falta de información o documentación que soportara la planeación de las inversiones a realizar.

Es cierto que ese es un argumento válido, pero todos sabemos que es la pelea vieja, de dimes y diretes, entre el alcalde y el Concejo, lo que no deja que lleguen a acuerdos para no seguir perjudicando a la ciudad.

Dijo el alcalde William Dau que volverá a presentarlo al Concejo por tercera vez, pero no mencionando que va a agregar los detalles que falten, sino insistiendo en que no les va a dar ni un centavo a cambio. “No les importa echarse encima la ciudadanía cartagenera porque están es buscando algo; quieren despacharse solo los bolsillos y en esta administración nanai cucarachas, que se muerdan el codo, así que se lo vamos a volver a presentar”, anotó.

Dudo mucho que si el alcalde sigue refiriéndose de esa manera de los concejales, en vez de empezar a buscar el camino de trabajar juntos, se salve Cartagena como lo prometió. Y nadie está diciendo que les entregue OPS o mermelada, porque sí, no es un secreto cómo desde antaño la corrupción se tomó esa corporación, donde no importaba si la plata que se prestó para construir centros de salud, se perdía. Se trata del respeto mutuo y de dejar atrás las rencillas personales por el bien de más de un millón de cartageneros.

Hace pocos días el concejal Rafael Meza dijo en el recinto que por esas faltas de respeto no iba a volver a votar más un proyecto de acuerdo a Dau. Sin embargo, el jueves pasado escribió una columna en El Universal que tituló Let’s save juntos a Cartagena y en la que le dice al alcalde que quedan 18 meses para “trabajar juntos por Cartagena”. Agrega, entre otras cosas, que no quiere OPS ni nada a cambio. Hay esperanza.

Alcalde, es su turno, ahora que llegue de vacaciones baje los guantes. Nadie le pide que acabe su lucha contra la corrupción; pero se está acabando el tiempo y la ciudad no solo verá como culpables a los concejales si al terminar su mandato, no hubo compromiso de parte y parte por sacar la ciudad adelante.

*Periodista. Magíster en Comunicación.

Twitter: @javieramoz

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