Columna


Por los muertos, ¿quién responde?

HENRY VERGARA SAGBINI

27 de noviembre de 2023 12:00 AM

Voces autorizadas como la del doctor Hernando Pinzón Redondo, respetadísimo infectólogo pediatra, director científico del Hospital Infantil ‘Napoleón Franco Pareja’ (Casa del Niño), jefe del Departamento de Pediatría de la Universidad de Cartagena, advieron a la comunidad y, sobre todo, a la administración distrital: “Es altamente probable que, en dos o tres semanas, se presenten epidemias de dengue y leptospirosis entre los habitantes de Cartagena y sus corregimientos, como consecuencia de lluvias torrenciales e inundaciones que favorecen su propagación”.

Tragedias predecibles, repetitivas, que podrían evitarse si realizáramos, técnicamente y a su debido tiempo, el drenaje de caños y lagunas, apostándole al alcantarillado de aguas pluviales, eternamente postergado, acudiendo, eso sí, a recursos estatales, no al bolsillo de los cartageneros.

Agréguele a este tétrico panorama la insensatez suicida de la comunidad arrojando basuras y escombros a los caños propiciando, cuando llegan las lluvias, enormes caldos de cultivo para enfermedades infecciosas y transmitidas por vectores, cada vez con mayor virulencia, sobre todo en los descomunales cinturones de miseria que asfixian a esta ciudad desbordada, sin miga de respeto a normas de convivencia ni control en su desarrollo urbanístico.

En tan caótico escenario es altamente probable que se reactiven, según predicciones del doctor Pinzón Redondo, estas dos epidemias potencialmente mortales (dengue y leptospirosis) si no se diagnostican e instauran tratamientos oportunos.

Y me pregunto, con el derecho otorgado a los 112.796 electores del actual Alcalde Mayor de Cartagena, ¿por qué en los últimos años no cumplieron, cabalmente, las obras de saneamiento ambiental?, ¿quién responde por los muertos?, ¿acaso no bastaron los 14 niños asesinados, hace dos años, por el dengue hemorrágico?, ¿cuántos más se necesitan? Sin duda, es el alcalde directo responsable de proteger salud y vida de los cartageneros, Derechos Humanos Fundamentales inviolables junto a la obligación constitucional de brindar ambientes sanos donde, muy a pesar de las precariedades, podamos desarrollarnos con dignidad y decoro, sin afugias de sicarios visibles e invisibles. Soñar no cuesta nada, pero en este caso, duele y mortifica.

Ojalá las predicciones apocalípticas, científicamente sustentadas por el infectólogo-investigador Pinzón Redondo no se hagan realidad y del cielo lluevan milagros remplazando la nula gestión de las autoridades distritales junto al ‘deje’ y la falta, casi absoluta, de conciencia ambiental que nos agobia.

PD: Nos daríamos por bien servidos contemplar al Alcalde madrugando, solidariamente, con las botas puestas, liderando cuadrillas, destapando zonas inundadas, pues lo elegimos para gobernar montado en su arisco y justiciero ‘Tractor caza-malandrines’, no para alzar el codo bailando cadenciosamente sobre carrosas novembrinas, en medio de semejante tragedia invernal, mientras madres y abuelas sepultan seres queridos marchitando los últimos pétalos de justicia, cordura y esperanza que nos quedaban.

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