Columna


Presidente Caribe

EDUARDO GARCÍA MARTÍNEZ

15 de enero de 2022 12:00 AM

Hace 161 años, en 1861, Juan José Nieto se convirtió en presidente de Colombia, entonces Confederación Granadina. Nacido en zona rural de Baranoa, fue político, militar, escritor y único presidente afrodescendiente del país. Nacido de hogar humilde, fue analfabeta hasta los 14 años y ejerció otros cargos de importancia como el de presidente del Estado Soberano de Bolívar.

En 1880 otro costeño, el cartagenero Rafael Núñez llegó a la Presidencia y estuvo en ese cargo tres veces más, en medio de grandes controversias. Su último período fue entre 1887 y 1888 y desde entonces la región Caribe no ha tenido otro hijo en el palacio presidencial. En 1970 el dirigente conservador de Sabanalarga, Evaristo Sourdis, despertó grande entusiasmo al lanzar su nombre a la Presidencia, pero otros líderes costeños prefirieron apoyar a un candidato del interior del país y hasta ahí llegó la ilusión. De eso hace medio siglo y la dirigencia Caribe siguió extraviada, sin vocación de poder y prefiriendo, como antes, aliarse con fuerzas extrañas a la región que continúa marginada, atrasada y sin el desarrollo económico y social que necesita y merece.

Ahora hay cuatro candidatos costeños: Alex Char, Eduardo Verano, David Barguil y Gustavo Petro. Verano y Barguil parecen no marcar para la disputa presidencial. Char, con poder político, económico y electoral, podría meterse en la contienda en primera y segunda vuelta. Enfrentaría a Petro, progresista y primero en todas las encuestas. Petro y Char son como el agua y el aceite en materia política e ideológica, pero ambos tienen ahora posibilidad de convertirse en presidente de Colombia en una hipotética segunda vuelta, lo que beneficiaría de manera importante a la región Caribe. Que debe reflexionar sobre este interesante panorama de forma pragmática.

Char inclinaría la balanza a su favor por su músculo financiero y político/electoral, y sus ejecutorias en la Alcaldía de Barranquilla. Si gana Petro, el Caribe y Colombia mostrarían que quieren cambios profundos en el manejo del Estado. La región Caribe necesita ahora más que nunca entrar en una fase superior de desarrollo para solucionar problemas de magnitud como pobreza, desigualdad, deterioro ambiental, desempleo, tenencia de la tierra, educación, salud, servicios públicos, paz, infraestructura vial. Si tiene presidente del patio, no tendría que estar genuflexa rogando a otros que la atiendan. Independientemente de la disparidad ideológica y los ruidos mediáticos que despiertan, uno por progresista y el otro por empresario que hace política, lo interesante es que de ganar Petro o Char el Caribe tendría un hijo gobernando el país. ¿Llegaría el momento del gana/gana de la región Caribe?

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