Columna


Presidente Petro

ALFREDO RAMÍREZ NÁRDIZ

04 de mayo de 2021 12:00 AM

Petro ganará las elecciones presidenciales del próximo año. Y ganará porque el actual gobierno y el partido que lo respalda le habrán dado la victoria. ¿No se lo creen? Pues, cuando vayan a comprar huevos y se acuerden del ministro de los 1.800 pesos la docena, piensen en ello. Cuando les toque pagar los servicios, después de materializada la reforma tributaria, y paguen más de lo que nunca han pagado, piensen en ello. Cuando, cobrando una miseria, paguen impuesto de la renta, piensen en ello. Cuando vean que empiezan a acumularse los países que alcanzan la inmunidad de rebaño al vacunar a la mayoría de la población y aquí sigamos sumando toques de queda, picos y cédulas y leyes secas, piensen en ello. Cuando pase la tormenta del virus (algún día pasará) y descubran el número total de muertos, así como el destrozo en la economía, piensen en ello. Y, cuando habiendo pensado mucho en ello, descubran que la gran propuesta de la derecha es substituir al discípulo gordito del caudillo por el hijo de méritos desconocidos del caudillo, entonces ya no piensen en ello. Porque, si lo hacen, tendrán un enfado del que no sé si se recuperarán.

Petro no ganará por méritos propios. ¡Ojalá tuviera la mitad de las capacidades que él considera que tiene! Del mismo modo que Chávez no ganó por méritos propios. Son el resultado del mal gobierno precedente. De la incompetencia previa. Son hijos del fracaso de élites ajenas a la realidad tanto por origen, como por crianza, como por voluntad de servirse de la política y no de servir a la política.

Latinoamérica ha mantenido durante generaciones a sus degeneradas élites extractivas, porque durante generaciones Latinoamérica ha sido un infierno de pobreza, analfabetismo y sometimiento. Pero eso ya no es así. Uno de los efectos de la globalización y del lento pero progresivo triunfo del libre mercado es que en Latinoamérica cada día son más numerosas las clases medias. Apaleadas, quizá, pero clases medias, en cualquier caso. Generaciones nuevas, mayoritariamente urbanas, que ya no ven a sus políticos como “los patrones”, sino como servidores públicos que, si no lo hacen bien, merecen ser substituidos.

En Colombia ese cambio social está en marcha. Sin embargo, la gran mayoría de la clase política sigue comportándose como “los patrones”. Es decir, con total desprecio a la gente e interesados sólo en su privilegio. El actual gobierno es la perfecta representación de eso. Y, como toda élite decadente, no es consciente de su propia decadencia o, peor aún, le da igual. El resultado será el de siempre: circulación de élites y Petro Presidente. Y, cuando eso pase, verán ustedes a algún que otro profesor liberal que saldrá huyendo.

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