Columna


Problemas que persisten

ROBERTO CARLOS TORRES

21 de enero de 2022 12:00 AM

Finalizó el 2021, año que estuvo cargado de mayores responsabilidades en materia económica y de salud. Se avanzó en la reactivación empresarial, se continuó con el teletrabajo, el trabajo en casa y la alternancia laboral, la vacunación siguió a buen ritmo. El tejido empresarial ha seguido operando en medio de los ascensos y descensos de la economía mundial. Nuevos retos han surgido en los entornos políticos, sociales y económicos.

La variante ómicron propagándose por todo el mundo, los movimientos de población en Europa y América Latina, el hambre como amenaza real, el cambio climático, alta inflación y las alteraciones en la cadena de suministros y logística son señales de que algo no está funcionando bien. ¿Por qué no se actúa? La ausencia de voluntad política, medidas y esfuerzos colectivos no permiten subsanar, cerrar brechas y hacerles frente a situaciones en las que el mundo ha estado inmerso, y que se vienen intensificando.

Tensiones entre países y disputas regionales mantienen las alarmas encendidas, con una diplomática calma, ¿qué está en juego? Mantener control, poder político y seguir consolidando relaciones comerciales en territorios estratégicos por su ubicación y producción. No se cede terreno, se desconoce lo que se pueda desencadenar en un futuro.

Con la Revolución Francesa se introducen las ideologías de izquierda y de derecha en los sistemas políticos, los cuales aún permanecen vigentes en todo el mundo. La democracia ha sido blanco de regímenes autoritarios que disfrazados con discursos populistas se toman el poder; termina siendo peor el remedio que la enfermedad. ¿Qué ha cambiado? Por todos los fracasos experimentados con gobiernos de izquierda y de derecha al escenario político se sumó el centro, que se puede inclinar más hacia un lado o hacia el otro dependiendo de los acuerdos, garantías y las concesiones que se establezcan. ¿Dónde queda la democracia representativa y participativa? El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, reza un adagio popular.

¿Se puede cambiar el rumbo? Es posible se crea que todo este perdido, que no existen respuestas adecuadas a los requerimientos, solicitudes, necesidades y problemas de las sociedades. ¿Cómo entenderlo? Todos los problemas sociales son importantes, tienen que establecerse hojas de rutas, prioridades y atención inmediata a las demandas más relevantes para que no decaiga la confianza y la credibilidad en las instituciones; justificadas las manifestaciones de las nuevas generaciones de jóvenes llevadas a cabo en varios países, no son conformistas, no se sienten representados, demuestran su descontento y exigen soluciones. Los desafíos de los gobiernos son mayúsculos, y los compromisos tienen que traducirse en acciones con resultados.

¿Se podrán controlar las nuevas variantes de COVID – 19? ¿El péndulo democrático se inclinará hacia la izquierda en Colombia y Brasil? ¿Seguirán las redes sociales influenciando y agitando masas?

¡Feliz Año Nuevo!

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