A propósito del matrimonio gay

19 de abril de 2013 12:00 AM

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He escuchado últimamente y visto por la TV, las diferentes manifestaciones y paradas que han realizado la comunidad homosexual y me he decido escribir sobre ello porque muchos piensan que es un problema médico, que se debe tratar y aceptar como cualquier otra enfermedad y me atrevo a decir, que quien así piensa está rotundamente equivocado. Lo interesante del mundo es la diferencia porque de lo contrario, el común denominador sería la monotonía y qué bueno que existe la noche para poder contemplar la luna y las estrellas; el día para sentir el calor del sol y descansar la vista en un prado verde y en el colorido de las flores, cuán importante es tener montañas y llanuras, ríos, lagos y mares que dan de beber a la tierra seca.
Todo marca una diferencia. Los animales irracionales observan respetuosos el código de ética animal y si Ud. lo pone en duda, lea en cualquier momento el libro Juan Salvador Gaviota, ellos aceptan lo que la naturaleza les ha dado, por ello el burro y la burra son felices, lo mismo que el toro y la vaca, el caballo y la yegua (que entre otras cosas no he podido contestarle aún  a mi hija el por qué en vez de yegua no se le  llama caballa).
Solo en el ser pensante, el que se diferencia de los anteriores por la razón, solo en él  nace la no aceptación de lo que se es cuando se nace hombre o mujer.
Decía una profesora de psicología, que quienes se oponen o critican la opción de vida sexual de los demás es porque envidian o esconden su verdadera tendencia y yo creo, como muchos de mis lectores, que es una falsa premisa, si se tiene en cuenta que la homosexualidad es una tendencia contra natura, porque el sexo procede de un código genético, es el resultado de los cromosomas sexuales que aportan una pareja  de hombre y mujer. El primero aporta su cromosoma sexual XY y la mujer su cromosoma sexual XX. Lo de la tendencia es un sexo  mental, fruto del desarrollo del individuo, primero en la sociedad doméstica, la familia y después en el entorno estudiantil o laboral. En una familia un muchacho no nace marica, lo hacen, que es otra cosa, como resultado de una madre frustrada  por no tener una hija y que comienza a vestir al niño (varón) como mujercita  y le regala muñecas y le pinta el cuarto de rosado, etc. y lo trata como si fuera una niña.
Hay casos extremos de muchas madres que les ponen nombres  femeninos (Guadalupe, Trinidad) y si no pueden, los hacen crecer con un remoquete o apodo femenino. También se da el caso de aquel, que naciendo varón, con todo lo que identifica a un varón, se encuentra con un manojo de hermanas, que lo llevan a adquirir estereotipos femeninos  que lo diferencian de los otros niños y lo amaneran como niñas.
Muchos de los homosexuales tienen una historia infantil bastante oscura y de hecho algunos fueron, cuando niños, sometidos a abusos y violaciones sexuales por un tío o por el jardinero o por el profesor y no fueron apoyados psicológicamente en su momento, sino que lo dejaron que guardara ese trauma en su inconsciente, cambiando la realidad su vida.
Ahora bien, a los diferentes sexuales, no se les debe tratar como enfermos mentales, aunque su sexualidad sea mental, porque no lo son  y tampoco se les debe tratar como antisociales, porque no lo son y no podemos clasificarlos a todos como amorales o inmorales, porque todos no lo son, y es por ello que me atrevo a clasificarlos en los homosexuales estereotipados y los no estereotipados.
Los primeros son aquellos que les gusta vestir, hablar, gesticular y caminar como las mujeres, pero con expresiones exageradas que muchas veces los hacen grotescos, y los no estereotipados que son los que siendo homosexuales, mantienen comportamiento acorde a su sexo. Entre estos últimos, llama la atención su voz grave como una forma de ocultar su verdadera tendencia homosexual, máscara que es destruida muchas veces por el alcohol o por la droga.
La homosexualidad no es nueva y la historia de la humanidad nos muestra que su presencia es bíblica y por ello tanto en el Antiguo Testamento de los Profetas hasta el Nuevo Testamento de Jesucristo es un acto abominable y rechazado. Por ello, creo que los legisladores ofenden la recta moral al aceptar el matrimonio homosexual, porque si bien es cierto que el amor no tiene ni horario ni calendario, sí depende de una reacción química que surgen de las feromonas, lo demás es pura rebeldía sexual, la cual podemos tolerar y respetar,  pero eso no significa que la tengamos que aceptar.   

www.clinicadelapieladolfogomez.com
a_gomezagamez@hotmail.com
@A_GomezAgamez

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