Putas hay en todas partes

26 de abril de 2012 12:00 AM

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Aquí, como en cualquier otro paraje de este mundo ancho, ajeno y putañero, siempre han existido las putas. No son invento de Cartagena ni condición inherente de afrodescendientes como lo trasuntan fotografías, caricaturas e ilustraciones de periódicos, revistas, televisiones y cadenas radiales que ahora se les ha dado por cacarear sobre el tema.
Y del cual, de no haber tenido ocurrencia en Cartagena, o en cualquiera otra ciudad de la Costa Caribe, menos que un pepino le habría importado a las cachacales que ofician de columnistas y faranduleras en aquellos medios.
E igual que a ellas, a los cachacales que arriban por temporadas, y en bandadas, a estas tierras de negros, mulatos, zambos y uno que otro blanco, a rebuscarse. A rebuscarse en el oficio más bello y gratificante del mundo, al decir de un memorioso cronista de la pasajera y consentida tristeza de las putas.
Pero como de algo han de vivir unas y otros, como los cabrones de las putas, chulos los llaman por allá en sus altozanos metropolitanos, ahí están las costeñas, preferibles negras, para exhibirlas en sus medios como las únicas mujeres de este puteado país que follan con místeres y extranjeros y con cuanto aparecido sea susceptible de generar créditos, sintonía y buenos pesos a los y las de la profesión más hermosa.
Y es que, según el putómetro cachacal, para lo más que sirven los vivientes de estos peladeros de San Andrés, Cesar, Bolívar, Córdoba, Guajira, Magdalena y Sucre, es para tirar. Y como son tan negados todos por igual y de “materia gris escasa” para la ciencia, las artes, la música “culta”, la pintura y hasta para el futbol, no les queda de otra que lo mismo: tirar, tirar, tirar.
En tanto en Bogotá, y de ahí cordillera arriba, no hay burdeles y las putas son especie extinguida desde los tiempos salvíficos de los virreyes, cuanto hay que recomendarles a los oficiantes de la profesión más bella del mundo provenientes de aquellas feraces tierras de sabios, doctores, científicos, santos y ascetas, es que desfoguen sus ardores prehistóricos reprimidos en temas más humanos que las putas y los costeños; que los dejen en su estado primitivo de tiradera perpetua y que no jodan mas por los siglos de los siglos.
Que se ocupen en sus periódicos, revistas radios y televisiones, de la incontenible y voraz corrupción que viene de lo alto de las alturas andinas; de los falsos positivos de dos y mas soles; de las masacres con decenas de muertos por día; del tableteo de las guerras urbanas en comunas y barrios; del narcotráfico y sus mandaderos con fuero e inmunidad; de los despojos de tierras, vidas y haciendas; de la legalización de lo ilegal; del desastre ambiental provocado por la minería sin control; de la “paraeconomía”; de las exenciones tributarias en exceso.
Si así lo hiciereis, la patria y el dios de los colombianos os dispensen y concedan, por anticipado, el perdón por las debilidades de pensamiento y de omisión por la carne morena deseada y nunca probada.
Y si no, que ella y él os condenen al padecimiento eterno de la envidia por el mar nunca visto. Y por las putas nunca tenidas en centurias y cientos de leguas a la redonda de su neblinosa y seráfica metrópoli.

*Poeta

elversionista@yahoo.es
@CristoGarciaTap

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