Columna


¿Qué esperamos en Cartagena?

ROSARIO ORTIZ CONDE

27 de octubre de 2021 12:00 AM

Los recurrentes hechos de malos comportamientos, incumplimiento de normas, propuestas indecentes, prostitución, inseguridad, mal estado de las vías peatonales y vehiculares, unidos a la falta de respeto al ciudadano, al turista, a la autoridad y un largo etcétera, hacen que estemos pasando en nuestra ciudad por un triste y desesperanzador momento que la hace hoy, tanto como antes, merecedora de llevar el calificativo de Heroica.

Sin duda, cada día la sensación es de estar en tierra de nadie, o de vivir en un lugar en donde no existe ningún tipo de lineamiento que marque un camino a seguir, en donde quien llega hace lo que quiere y los propios somos simples espectadores que vemos desmoronarse piedra a piedra nuestro amado corralito.

No nos llamemos a engaños con los dos nuevos reconocimientos que ha ganado la ciudad el pasado 19 del presente en los World Travel Awards 2021, cuando fue elegida por votación como el Destino Líder de Bodas en Latinoamérica y como el Puerto de Cruceros Líder en América del Sur. Sabemos que distinciones de ese tipo son valiosas y siempre hemos estado muy orgullosos de ellas, pero se están poniendo en riesgo y una imagen desvirtuada puede pasar una altísima cuenta de cobro muy difícil de pagar.

Con mucho pesar hemos visto publicaciones que ya mencionan una reducción, o aún peor, cancelaciones de reservas para viajes a nuestra ciudad a finales del año que sabemos que es la más alta de las temporadas y en la cual tienen esperanzas muchas personas que dependen económicamente de esta actividad.

Este fue un tiempo en el cual otros lugares aprovecharon para analizar, adecuar y planificar para cuando llegara nuevamente el momento de actuar pero que no fue así en nuestro entorno; como no tiene sentido llorar sobre hechos causados, caben aquí muchas preguntas que nos deben llevar no solo a reflexionar sobre el presente y futuro del turismo en Cartagena sino que inviten a que los entes responsables ejerzan acciones concretas que impidan que se desdibuje una labor que ha sido emblema desde hace muchos años y que ha llevado nuestro nombre a los más lejanos rincones del mundo hasta convertirla en un destino altamente deseado de visitar.

Hay mucho por hacer, el camino aún se puede corregir para el bien, por un lado, de una población laboral que desea tener oportunidades para mejorar su calidad de vida, y por otro, de unos visitantes que vienen en busca de gratas experiencias y buen servicio rodeado de seguridad en todos los aspectos.

Esperamos que uniendo esfuerzos, saberes y voluntades podamos encontrar soluciones y ganar una batalla para la recuperación de este noble rincón de los abuelos al que apresuradamente hay que salvarle su reputación, pues todos sabemos que una vez destruida es muy difícil de recuperar.

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