Columna


Qué situación difícil

LIDIA CORCIONE CRESCINI

08 de junio de 2021 12:00 AM

Conmemoramos el 5 de junio el Día Mundial del Medio Ambiente y por irresponsabilidad habitual de los seres humanos, el planeta está atiborrado de basura, pareciera que poco a poco nos fuimos olvidando que la salud depende en 100% del lugar en que habitamos y que esté libre de contaminación; entonces, aglomerados por salvar o rescatar lo que está dañado, después de una y mil campañas, nos volcamos a las calles a trabajar por el Medio Ambiente, pudiendo evitar este daño mayor, siendo responsables y comprometidos.

La cultura de NO arrojar basura, desperdicios, enseres y de todito, es tarea constante para lograr el respiro de la humanidad. Todo eso que requiere de nuestra atención, lo vamos dejando de lado, sin embargo, con este virus que nos golpeó en todos los aspectos y de donde se dice que las personas nos sensibilizaríamos más, nos abrazaremos más, nos respetaremos más después de superado, lo cual es solo la retórica que venimos escuchando de antaño cada vez que nos enfrentamos al miedo, dolor o desesperanza. Prueba de ello es lo que le pasó a una amiga que acaba de salir de COVID, sus días lúgubres y repletos de miedo, la incertidumbre recostada a su lado sin saber si podría superar ese cruel momento y “el problema es que la vecindad sabe que toda la casa está contaminada”, me cuenta Silvia; “ayer Melisa intentó salir a la puerta y una vecina nos llamó para decirnos qué cómo era posible que una persona con coronavirus estuviera en la terraza. No era su terraza, era la de ella, además ya había superado la cuarentena.

“Imagínate, la situación que tenemos no es fácil y a mí me ayudaba mucho salir del cuarto donde aparte de los malestares, me sentía en una cueva lúgubre, porque nos sentábamos en esa terraza bajo la sombra del mango, pero no podemos hacerlo en estos momentos porque estamos pegados con un vecino y si se caen los mangos en mi propia terraza, después que se caigan, con mucho cuidado que nos vea la gente los recojo”.

Qué situación difícil la que hemos tenido que padecer incontables personas y, sin embargo, a muchos otros no les importa, con sus desparpajos, ir por las calles bailando y celebrando sin tapabocas, desplazándose de un lado a otro sin la protección debida. Da susto pensar en lo que nos hemos convertido, hace falta mucho amor que abrace, eduque, proteja, sensibilice. El amor está extinto, el planeta se siente rechazado, no valorado, herido, agonizante, los seres humanos casi deshumanizados estamos olvidando cuál es nuestra esencia y cuál es nuestro surtidor como fuente vital de energía, salud y belleza. Yo cuido al planeta, él me cuida. Yo lo amo, él me premia.

*Escritora.

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