Columna


Racismo: una vez más

ILIANA RESTREPO HERNÁNDEZ

12 de enero de 2022 12:00 AM

Recientemente conocí a una pareja de la República del Congo. Personas maravillosas que viven en nuestro país hace años, que con su trabajo y cariño por Colombia y sus gentes, contribuyen al mejoramiento y bienestar de nuestra población. Luc Gerard es un exitoso empresario y Catherine Dunga está dedicada a la cultura con un programa para acercar a Colombia con África.

Cuando los conocí contaron algo de la historia del Congo y de su visión de Colombia. Me impresionó la imagen tan positiva que tienen de nuestro país, a pesar de sus problemas. Ya quisiéramos muchos colombianos conocer tan bien nuestra historia y entender nuestros procesos como ellos lo hacen. También hablamos de cómo era ser negros en nuestra sociedad y de cómo habían sido recibidos y tratados. Les pregunté específicamente sobre su percepción del racismo en Colombia y estuvimos de acuerdo en que es un racismo latente, escondido, negado y disfrazado de varias formas; él dijo, entre otras cosas: “Llevo toda una vida siendo negro, reconozco pequeños prejuicios”. Lo entendí bien. Las mujeres convivimos con micro machismos, que no por micro sean menos peligrosos.

Al día siguiente de nuestro encuentro me enteré, entre adolorida e indignada, de que habían sido sujetos de discriminación racial evidente en el restaurante Alma del Centro Histórico de Cartagena. El establecimiento se empeña en negar el hecho, disfrazándolo de un mal entendido, invocando contar con políticas antidiscriminación (que no son públicas), reduce el incidente a su “derecho de admisión” y a un código de vestuario o code dress que tampoco conoce el público y que se ejerce al capricho de quien recibe a los clientes.

Es inaceptable que en pleno siglo XXI en una ciudad turística y afro mestiza se sigan presentando estos incidentes. Lo que más debería preocuparnos es la indiferencia y la negación para tratar y enfrentar estos hechos. Si no somos capaces de entender y aceptar que acciones racistas siguen ocurriendo y que muchas veces las personas negras locales deben marginarse de asistir a ciertos lugares por el temor a ser discriminadas o rechazadas, no vamos a corregir y a erradicar el racismo para siempre. Minimizar el hecho, no lo desaparece. Recojo las palabras de Gerard cuando dice que, por su posición, tiene una voz para hacer pública su situación, pero ¿qué pasa con los cotidianos casos de discriminación racial cuyos protagonistas son desconocidos sin voz para ser escuchados? ¿Habrá alguna forma de darles voz? Acabar con el racismo debe ser el objetivo.

En este enlace, pueden escuchar una entrevista a Gerard, donde explica lo que pasó: https://caracol.com.co/programa/2022/01/06/6am_hoy_por_hoy/1641481159_894211.html

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