Columna


Rastros del pasado

RAFAEL VERGARA NAVARRO

22 de enero de 2022 12:00 AM

Quien me habla desesperada es una madre soltera, desplazada, y lo hace para pedir apoyo ante la agresiva presión a la que está siendo sometida por quienes, pueblo como ella, ejercen liderazgo en la invasión de la margen izquierda del Anillo Vial en La Boquilla. Llama porque sin serlo me identifica como autoridad, para pedir apoyo en la defensa de lo que por necesidad ella invadió. Imagínese mi contradicción. Pretendiendo ser justo, la escuché con una mezcla de dolor, indignación, de impotencia. ¿Qué hacer? ¿Cómo defenderla de la infamia sin ser cómplice de su invasión? Como ciudadano, la orienté a poner la queja ante la inspectora de Policía de La Boquilla y que denunciara a sus agresores: John Jairo Ortega, Javier Girado, Pedro José Romero, los “presuntos” que identificó. Sin saber en qué terminará, ojalá no sea en esta violencia que es capaz de asesinar en el Cauca a Breiner David Cuncuñame, líder ambiental y defensor del pueblo Nasa de 14 años, otro más, mientras el tratado de Escazú sigue empantanado en el Congreso. Por este árbol que le impidieron crecer y otros asesinados, vivo con dolor de patria.

A propósito retomo lo que necesitaba compartir sobre las declaraciones del convicto de Justicia y Paz Benito Osorio, exgobernador de Córdoba y exgerente de su Fondo Ganadero, que acusa a José Felix Lafaurie, presidente de Fedegán, del vínculo con Salvatore Mancuso y el paramilitarismo, lo que este ratificó desde su sitio de reclusión en EE. UU.: “Todos los hechos relatados por Benito Osorio son ciertos, tanto aquellos relacionados con el fondo y la forma como el Fondo Ganadero de Córdoba se apropió de tierras de manera ilícita, caso Tulapas”; tal como afirma, así lo expresó en la Comisión de la Verdad sobre la vinculación de importantes dirigentes ganaderos, empresarios, políticos, militares, entre otros.

Jose Félix Laufaurie respondió afirmando que las acusaciones son un refrito de las dadas por ambos a Justicia y Paz, que son delirantes y una patraña; descalificó el testimonio porque, según él “detrás de todo hay es un trasfondo político promocionado por la izquierda en medio de la campaña electoral”. Valga recordar que su esposa la senadora María Fernanda Cabal aspira volver al Senado.

Resalto que a diferencia de esta subvaloración, los magistrados de la JEP valoraron el testimonio y otorgaron libertad a Benito Osorio.

La JEP, tradicionalmente agredida por militantes del Centro Democrático, toca recordarlo, es un Tribunal de Justicia Especial, Transicional, que busca la Verdad, el reconocimiento e indemnización a las víctimas, y para que no haya repetición, identificar y procesar los gestores de estos odios y muertes, citarlos a comparecer, valorando la conducta de actores materiales e intelectuales del conflicto armado, y así hacer posible parar esta infamia que, como la impunidad, pareciera interminable.

*Abogado ambientalista y comunicador.

TEMAS

  NOTICIAS RECOMENDADAS