Columna


Razones para creer

RAÚL PANIAGUA BEDOYA

18 de octubre de 2021 12:00 AM

En las últimas semanas hemos empezado a ver acciones y propuestas que nos generan un valioso estímulo como ciudadanos y como ciudad, y nos hacen afirmar que existen razones para creer, para confiar, para el optimismo.

Observamos que se reduce el impacto de la morbilidad y mortalidad por la pandemia de Covid-19, algunos indicadores de empleo e ingresos se empiezan a ver creciendo en forma positiva. Vemos acciones más propositivas, abiertas y convocantes desde la administración distrital, pero tal vez más prometedor, la respuesta o las acciones de diversas instituciones públicas y privadas frente a los efectos de la crisis, en las condiciones de alimentación de amplios sectores en la ciudad.

Empezar por hablar, por dialogar, es una buena señal, es un comienzo en especial en un contexto donde antes de escuchar, ya estamos prevenidos y dispuestos a rechazar lo que la otra parte va a decir, reaccionando antes de escuchar y contraponiendo sin dejar exponer la idea completa.

La propuesta esbozada hace unas semanas por instituciones privadas de declarar el 1 de noviembre, dentro de la celebración de Ángeles Somos, como Día de la Seguridad Alimentaria para Niños, Niñas y Adolescentes de toda la ciudad, ha tenido amplia acogida. Ya está presentado al Concejo de la ciudad, un proyecto de acuerdo en este sentido y confiamos que todos los concejales lo avalen y respalden. La idea ha sido acogida por entidades locales y del orden nacional. Se tiene el respaldo de organismos internacionales como la FAO, así como de fundaciones privadas de amplio reconocimiento, como de empresarios locales comprometidos con la ciudad.

Con esta declaratoria NO vamos a resolver el problema, pero puede ser el punto de partida. Debe ser el principio para la construcción colectiva de una política pública de seguridad alimentaria que recoja las acciones de los distintos actores, sin tener que cambiar sus propias metas, donde se logren identificar las competencias, responsabilidades y alcances de todos los participantes en alguna parte de este proceso. Estamos viendo acciones de diferentes personas e instituciones que, contra el pesimismo, contra el ambiente negativo y en medio aún de desconfianzas, siguen apostando por el futuro, por la convergencia y los propósitos de largo plazo, de interés y de beneficio colectivo. Estos son los momentos en que debe emerger la actitud de escuchar y conversar, de unir, de asociar esfuerzos y voluntades, de entender que los problemas que tenemos en la ciudad solo se empiezan a resolver y a superar cuando asumamos claramente que estos no son competencia únicamente de la alcaldía de turno o de los actores públicos del orden nacional, sino que a todos nos corresponde ser parte de la solución.

*Sociólogo.

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