Columna


Realidad de la infancia cartagenera

MARÍA CAROLINA CÁRDENAS

01 de octubre de 2022 12:00 AM

Tras cumplir poco más de dos años como columnista de El Universal de Cartagena, medio que me acogió con tanto cariño y en el que he sentido plena libertad de expresión; recordaba mi primera columna, en la cual escribí sobre una de mis principales preocupaciones como abogada y madre: Los derechos de los niños. Esa vez, afirmábamos que: “Para reprender a un niño no es necesario causarle daño en su cuerpo o en su alma”. Un año después, se sancionó ley 2089 de 2021, con la cual ¡por fin! Llegó a este país la prohibición del uso del castigo físico, los tratos crueles, humillantes y cualquier tipo de violencia contra niños, niñas y adolescentes. Y prácticamente un año después llega la sentencia T-262/22 que, aunque es de julio, solo ahora tiene resonancia en la opinión pública. “Hemos conocido tu situación. Sabemos que vives con tu abuelita y tu abuelito, a quienes quieres mucho. Sabemos también de las situaciones que viviste con tu papá y que probablemente eso te hizo sentir incómodo, triste y molesto (...) tuvimos conocimiento de que, aunque tu mamá no está contigo, ella te dejó un dinero para que puedas estudiar, comer, jugar y divertirte. También nos enteramos de que no estabas recibiendo ese dinero. Por eso, los jueces tomamos algunas decisiones para proteger tus derechos (...) No habrá quién pueda evitar conmoverse profundamente, ante el primer fallo en el que se dirigen especialmente al niño. Un ser que perdió su madre, su padre lo violentó y el sistema impedía su desarrollo integral; pero que gracias a las autoridades de familia y a los jueces constitucionales inicia un nuevo camino, espero de mucho amor. Pese a estos avances, esta semana informó el Hospital Infantil Napoleón Franco Pareja, en Cartagena, que entre el mes de agosto y lo que va de septiembre, han llegado alrededor de 10 pacientes menores, gravemente heridos con arma blanca, arma de fuego y armas contundentes. Según informe especial de El Universal en “lo corrido de 2022, según cifras del Departamento Administrativo Distrital de Salud, 73 menores de cinco años fueron reportados como desnutridos, mientras que en 2021 se identificaron 178 casos”, así como según el Dane, cinco niños han fallecido por esta causa. Así como el PAE ha presentado durante todo el año diversos desafíos y ha sido señalado de deficiente por padres e instituciones. Y ni hablar de la prostitución y explotación a la orden del día. Hoy me pregunto: ¿Cuál ha sido el papel del gobierno distrital, más allá de decir: “Lo que pasa es que no se puede decir públicamente las operaciones que se han adelantado porque se vuelan los malandrines”, frente a estas vulneraciones sistemáticas a los derechos de los niños cartageneros?

*Abogada con especialización en Derecho Constitucional y magíster en Derecho con énfasis en Derecho Empresarial y Contractual.

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