Regiones desconectadas

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Estamos próximos a cumplir 200 años de independencia y persisten en nuestro territorio regiones desconectadas de los circuitos económicos del país. Este problema que facilitó la independencia de Panamá a comienzos del siglo XX, continúa latente. Recientemente la economía colombiana pasó por una bonanza que permitió incrementar sustancialmente la inversión pública pero los beneficios de integración de las regiones quedaron pendientes. Esto ha llevado a que ciertos territorios tengan poca presencia del Estado y sean presa fácil de la captura de grupos armados al margen de la ley.

En el actual momento de postconflicto, se acentúan los problemas en territorios que se mantienen aislados del resto del país. Chocó, norte de Antioquia, Urabá, Nariño, Putumayo, los sures de algunos departamentos del Caribe y el Catatumbo, entre otros, tienen en común que son zonas de difícil acceso y poca presencia estatal. La actuación de grupos ilegales que ejercen su dominio en esos territorios se facilita, en especial porque desarrollan actividades económicas ilegales.

Los territorios sembrados de coca son áreas sin comunicación, lo que dificulta el desarrollo de actividades productivas formales que necesitan una conexión a los mercados urbanos. La coca es una buena alternativa de producción ya que es un producto no perecedero que se puede transportar por los caminos montañosos y ríos hasta los puertos de embarque hacía los mercados externos. El aislamiento y la actividad económica ilícita de alta rentabilidad permiten que grupos ilegales tomen el control de regiones apartadas, aprovechando la poca presencia del Estado. Es por ello que integrar las regiones olvidadas a los circuitos económicos nacionales es una tarea fundamental para consolidar el Estado colombiano. Desarrollar las vías de comunicación que permitan llevar los productos agrícolas formales a los mercados urbanos, o trasladar a los enfermos a los centros de atención de mayor nivel, o facilitar que los docentes con mayor formación lleguen a enseñar a esas escuelas rurales apartadas.

Colombia optó por la comunicación por carreteras como principal medio de transporte. Sin embargo, el país no ha sido capaz de lograr el conocimiento y los recursos requeridos para construirlas y mantenerlas. Continúan los problemas de ingeniería y calidad que impiden consolidar las vías terrestres, inclusive para conectar la capital del país con su principal centro de abastecimiento. Se renunció a otros medios de comunicación como los ríos o un sistema férreo. La conexión de las regiones debería ser prioridad para mejorar el bienestar de aquellas zonas apartadas y rezagadas.

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