Columna


Rendición de cuentas

LUCÍA ÁLVAREZ ÁLVAREZ

03 de diciembre de 2021 12:00 AM

El 4 de diciembre de 2020, leímos en este diario la columna de opinión titulada: ‘Prepararnos para pospandemia’, relacionada con necesidad de nuevas actuaciones y programas soportados en el aprendizaje por confinamiento y desnudez de problemas como efecto de la pandemia, tomar la decisión de integrarnos para la transformación social. La rendición de cuentas es un asunto legal en Colombia, parte de la Constitución de 1991, leyes 489 de 1998 y 1712 de 2014, y Documento Conpes 3654 de 2010 que define la política de Rendición de cuentas. Desafortunadamente, no todos los ciudadanos sabemos estadística suficiente para interpretar gráficas coloridas que muestran la gestión pública, algunos preferimos ver la realidad y sentir cambios y mejoras en nuestra calidad de vida, de hecho, el fin de la gestión pública es el desarrollo socioeconómico sostenible del territorio gobernado.

Pero una efectiva gestión pública no es suficiente, requiere integrar una adecuada gestión civil, porque solo con la participación ciudadana, la legislación cumplirá su propósito, por eso, cada uno de nosotros como seres humanos, debemos finalizar el año 2021 con nuestra propia rendición de cuentas, responder qué estamos haciendo para mejorar la educación, mientras la escuela enseña lectura y escritura; en nuestra casa cómo estamos enseñando a jugar limpio, para que la trampa desaparezca de todos los escenarios, mientras la universidad produce conocimiento e innovación; desde nuestra casa cómo estamos enseñando respeto a personas, ambiente, reglas y normas, para hacer lo correcto bajo la luz del brillo de la ética, mientras las instituciones educativas cumplen la legislación de ofrecer la Cátedra de la Paz; desde nuestra casa cómo estamos haciendo para que los padres sean maestros de paz, para una sana convivencia con identidad en trabajo de equipo, gratitud, solidaridad y autocontrol.

Y qué estamos haciendo para aumentar el trabajo formal, porque la pobreza se ataca con empleo, entregar un recurso para saciar el hambre del momento es un gasto, educar para organizar un negocio formal es una inversión, cuyo retorno es desarrollo socioeconómico sostenible, mientras la legislación obliga adoptar un nuevo código de colores para identificar y separar los residuos sólidos recuperables; desde la casa cómo estamos haciendo para defender el ambiente y aprovechar la economía circular para generar empleo formal, una deuda de todos, visible el 13 de agosto de 2013 mediante caricatura publicada en este diario, en la cual leímos: ‘Si la basura es dinero y la gente no lo sabe, entonces eso significa que ¿en Cartagena somos asquerosamente ricos?’

*Profesor Universidad de Cartagena.

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