Columna


Repensando el Centro

EDUARDO GARCÍA MARTÍNEZ

17 de octubre de 2020 12:00 AM

El Centro Histórico de Cartagena es el más importante y mejor conservado de cuantos hay en América. Una joya, soporte básico para la declaratoria de la ciudad como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Este cinturón amurallado lleno de magia, leyendas, acontecimientos memorables, debe ser aprovechado para experiencias turísticas inigualables. Que vayan más allá de simples recorridos por sus calles o estancias en restaurantes, bares y hoteles.

Debe ser inclusivo, sostenible, amigable con el medioambiente, seguro y peatonalizado con base en un proceso concertado con sus habitantes, autoridades y empresarios grandes, medianos y pequeños con negocios establecidos y formalizados. Ahí no sería posible el acoso ni el abuso al visitante como ha sido tradicional porque una autoridad pública para el sector turismo no lo permitiría, pues tendría mecanismos legales para sancionar y corregir. ¿Es sostenible? Debe demostrarlo porque el nuevo turista lo exigirá.

El teatro Adolfo Mejía, joya Arquitectónica y templo de las Artes, debe recuperar su esencia cultural en la búsqueda de una nueva dimensión para el Centro, con programación de calidad para propios y visitantes, debe permanecer abierto con el apoyo financiero de la administración distrital, aboliendo su inapropiado papel como escenario de bodas. Expresiones artísticas y manifestaciones culturales del Patrimonio inmaterial de Cartagena, escenificadas en el espacio público del CH, deben tener una curaduría encargada de las áreas socioculturales y pedagógicas, y una agenda que muestre la cultura popular y el arte local. Tendría articulación con los grandes eventos artísticos y culturales locales, nacionales e internacionales que se realizan en diversos recintos del cordón de piedra.

Se precisa de una cadena de museos, bibliotecas públicas, salas de conferencias sobre temas inherentes a la riqueza patrimonial, rutas pedagógicas para el conocimiento de los hechos históricos más destacados de la ciudad, con guianza de profesionales que no distorsionen los sucesos, sino que los enriquezcan con solvencia académica y argumentativa.

La seguridad, requisito indispensable de la sostenibilidad, sería tangible y basada en autoridad y apoyo ciudadano. Exigencias pos- COVID-19 son limpieza y respeto al medioambiente. Deben trabajarse de manera seria y persistente. El PEMP del Centro Histórico debe ser de avanzada, un conjunto de criterios, requisitos y normas que lo blinde de viejas y nuevas amenazas y lo inserte en dinámicas reales de utilidad con salvaguarda y protección del patrimonio.

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