¿Retorna el terrorismo?

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Esta semana hubo un condenable atentado terrorista contra la Escuela de Cadetes de la Policía Nacional en Bogotá, con más de 20 muertos y cerca de ochenta heridos. Y regresó la zozobra ciudadana acerca de su seguridad. El acto terrorista, en general, además de hacerle daño a su objetivo, busca generar miedo, desconfianza e inseguridad –los que vivimos el período de bombas de la época de Pablo Escobar lo recordamos- y en cuanto lo logra, los terroristas creen que su actuar fue positivo.

Las respuestas deben ser múltiples y de diversos actores. De la sociedad, una primordial al terrorismo es hacer actos de repudio público –ojalá en actos unitarios, pero sino es posible por fenómenos como la polarización política, que lo hagan los diversos sectores de la sociedad- y mostrándole a los autores de esos hechos, que se rechazan, que hay solidaridad activa con las víctimas, pero además, que no lograron lo que buscaban, amedrentar a los ciudadanos. Por ello la movilización social es una respuesta importante además de seguir con la vida cotidiana normal. Adicionalmente, la sociedad debe estar vigilante para ayudar a prevenir nuevos hechos, y contribuir con las autoridades en suministrar información preventiva relevante.

Las autoridades deben investigar para responder con claridad poner a disposición de las autoridades judiciales a los responsables –lo propio de la investigación judicial- y por supuesto diseñar e implementar estrategias de seguridad preventiva; en esto es fundamental la inteligencia, cuya tarea es permanente y debe evitar más hechos de violencia y diseñar estrategias para capturar o golpear a los grupos ilegales, y en esto la Fuerza Pública colombiana tiene una gran experiencia.

En relación con el hecho terrorista en Bogotá, surgen algunas preguntas que por el momento no tienen respuestas satisfactorias. La presencia de terroristas suicidas, como en este caso el conductor, en la época del narcoterrorismo del Cartel de Medellín en cierta medida lo eran los jóvenes pistoleros contratados. El usar un vehículo legal y conducido por su propietario es nuevo, y antes se recurría a vehículos robados, para dificultar la identificación de los autores. La información sobre el objetivo de que disponían los que planearon el atentado, ¿era de difícil acceso, o no? La procedencia del explosivo aún no se conoce. Estos y otros interrogantes ojalá se diluciden mientras la investigación judicial avanza, para hacerle claridad a los ciudadanos.

La solidaridad de la comunidad internacional es fundamental en su apoyo a las acciones que se adelanten y en dar información para prevenir o detener a los autores de estos hechos criminales.

El gran efecto político de este hecho terrorista es cerrar este ciclo de búsqueda de superar el conflicto armado interno por la vía concertada.

*Profesor Universidad Nacional

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