Columna


Riqueza sin progreso social

GABRIEL RODRÍGUEZ OSORIO

11 de enero de 2021 12:00 AM

En el año 2010 se pone en conocimiento a la comunidad mundial la tesis que el desarrollo económico no necesariamente significa que habrá progreso social como una consecuencia natural. Que hay que trabajar duro en convertir los indicadores de desarrollo económico en positivos indicadores de progreso social.

Cartagena ha crecido en sus infraestructuras, ha aumentado su PIB, ha tenido gran desarrollo en la industria turística, ha aumentado su presupuesto notablemente; sin embargo la pobreza aumenta en vez de disminuir, como lo demuestran los informes de la Red de Ciudades Como Vamos. Existen entre otros, dos factores perturbadores de este desarrollo: la corrupción política y los bajos niveles de educación de nuestro recurso humano.

No basta con ser el primer destino turístico de Colombia, tener un puerto por donde salen el 70% de las exportaciones del país, tener una zona industrial muy desarrollada, una gran refinería, contar un boom inmobiliario sin precedentes, si este desarrollo económico no se traduce en progreso social para sus habitantes.

Hay unos mínimos a ejecutar para que esas condiciones de progreso social se den, brindando los elementos para que las comunidades puedan mejorar su calidad de vida: tener agua potable y alcantarillado (aún hay zonas que no lo tienen), tener una vivienda digna (hay enorme déficit tanto cuantitativo como cualitativo), acceder eficazmente a los servicios de salud, contar con una buena nutrición, tener seguridad personal y comunitaria, tener acceso al conocimiento básico, acceso a la información, a la Internet, y a la redes de comunicación, acceso a la educación superior (solo ingresa el 5%), tener capacidad de elegir libremente, y acceso a los derechos humanos.

Tenemos que traducir el desarrollo económico en progreso social, nuestros indicadores son muy malos. En el último Índice de Progreso Social, Cartagena junto con Quibdó ocupan vergonzosamente los últimos lugares.

Ese, será el verdadero factor de cambio para la sociedad cartagenera, traducir la gran riqueza que tenemos en progreso para todos, sobre todo para los más necesitados, tratando de lograr los mínimos antes señalados. Haciendo mucho énfasis en la inversión en las comunidades de estratos bajos (1, 2, 3).

El proyecto presentado por el senador Fernando Araújo, contempla la creación de un fondo que permite canalizar la inversión de recursos públicos y privados, para focalizarlos en 40 barrios y 10 corregimientos, en los que se concentra el 80% de la pobreza extrema del Distrito. Como también la Ley 1617 dispone que hasta el 30% del presupuesto se invierta en los estratos señalados. Allí esta nuestro recurso más valioso. No hacemos nada con tener gran desarrollo económico, si nuestras comunidades no mejoran y tienen una buena calidad de vida.

*Arquitecto.

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