S.O.S. por el aguacate montemariano

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Doctor Andrés Valencia, ministro de Agricultura, respetuoso saludo: en su visita a Bolívar en septiembre de 2018, usted pudo conversar con Aroldo Canoles, campesino humilde y sabio de la alta montaña montemariana que sobrevivió los tiempos de la guerra. Por su talante decidido, Canoles es líder natural de la causa de la paz y del campo en la región. Hace unas semanas se conmemoraron 14 años del retorno de la población desplazada de Macayepos. El gobernador Turbay instruyó al gabinete departamental para acompañar los actos de esa evocación. Allí, Aroldo volvió sobre un tema recurrente: el aguacate.

Con pesadumbre expresó: “Aquí llegamos a considerar el aguacate criollo como el oro verde, el producto que más renta y bienestar ofrecía al campesino, era nuestro proyecto de vida antes de que lo atacaran dos plagas: la violencia y el hongo que seco los arboles”. Las cifras del aguacate antillano en Montes de María, confirman el relato de Canoles. Un estudio del Banco de la República señala: “Con la desaparición de los cultivos de café, el aguacate se convirtió en fuente de ingreso importante...En los sesenta se realizan los primeros despachos a Medellín, Barranquilla y Cartagena. Con los años los municipios productores en Montes de María se consolidaron como la mayor zona productora del país”.

Un reciente trabajo realizado por el programa Riqueza Natural, de Usaid, determina: “la producción en la subregión ha sufrido una tasa de decrecimiento anual de 6,27%. Así, se ha pasado de producir 43.730 toneladas en 2007, a 22.162 toneladas en 2017, es decir, la producción se ha reducido a la mitad en la última década”.

Como se sabe, además de la violencia, los problemas fitosanitarios ocasionados por el hongo Phytophthora cinnamomi, que pudre las raíces de los árboles de aguacate, diezmaron los cultivos. Una economía agraria destruida ante nuestra vista sin solución definitiva.

Entre tanto, se sabe que la demanda mundial de aguacate en fresco y procesado crece al 3%, mucho más rápido que la producción. Asimismo el precio internacional muestra un crecimiento sostenido desde 2013 del 4%.

El aguacate expresa una arraigada cultura a la cual los montemarianos se niegan a renunciar y la gastronomía caribe reclama un buen aguacate de los Montes de María en la mesa, siempre.

Han sido múltiples pero dispersos los esfuerzos de las autoridades para recuperar los cultivos. Sin embargo falta coordinación y decisión para que la alegoría de Canoles vuelva a ser realidad: que el aguacate antillano sea de nuevo el oro verde de las familias montemarianas.

Le manifiesto que el gobernador Dumek Turbay me instruyó solicitarle, comedidamente, que se haga una reunión en El Carmen de Bolívar para definir esta problemática y determinar un plan coordinado al respecto. Atentamente, Danilo Contreras, secretario de Agricultura Departamental.

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