Columna


Sabias decisiones

CARMELO DUEÑAS CASTELL

13 de abril de 2022 12:00 AM

La deliberación es un proceso por el cual tomamos una decisión que nos lleva, generalmente, a una acción. Eso decía Aristóteles. Esto ocurre en un escenario de incertidumbre y alternativas imprecisas. Evaluar este proceso es difícil puesto que satisfacer un deseo y/o el éxito de la acción pueden ser insuficientes. Hace 10 años se propuso una estrategia de decisiones sabias en salud. Hoy más de 80 sociedades, en más de 25 países, la avalan. La iniciativa ha publicado listas de exámenes, procedimientos o medicamentos con bajo valor en salud y que deberían evitarse por inútiles y/o innecesarios. Se pretendía generar grandes ahorros sin reducir calidad y promover el diálogo médico-paciente.

Esta semana, un elegante artículo en New England Journal of Medicine cuestiona la utilidad de tal iniciativa. Así, solo en Estados Unidos, servicios de poca utilidad cuestan casi 101 billones de dólares por año. Claro, la economía por si sola no debería establecer la pertinencia de una decisión médica. Más aún, en nuestra sociedad de consumo más siempre será mejor.

Asimismo, nuestro creciente sometimiento a la tecnología hace que pacientes y médicos deseen refrendar la decisión médica con un examen o una imagen. Claro, también está el temor médico a cuestionamientos o demandas en una medicina defensiva promovida, entre otras cosas, por la pobre interacción médico-paciente. Sin embargo, un gigantesco estudio demostró que los pacientes aceptarían reemplazar exámenes, procedimientos o tratamientos por una atención personalizada.

Para muchos médicos, teniendo en frente al paciente, resulta complejo entender un frío listado de medicamentos o procedimientos restringidos por el Estado y/o una EPS. ¿Cuánto vale el miedo del paciente, y su familia, a la muerte o a una enfermedad?, ¿cómo tasar su angustia? Es allí donde decisiones sabias son vitales y las ecuaciones de costo-efectividad son insuficientes. En contravía, se está proponiendo que grandes bases de datos e inteligencia artificial permitan tomar decisiones sobre si una intervención, como el ingreso a UCI, se justifica basados en probabilidades de éxito o fracaso, vida o muerte. Sir William Osler, hace más de 100 años, decía que “la medicina es la ciencia de la incertidumbre y el arte de la probabilidad”.

Decisiones sabias para el Estado deberían ser: agua potable para todos; vacunación universal; adecuada eliminación de excretas y basuras; y sostenibilidad ambiental. Decisiones sabias, como sociedad y como personas, serían: ejercicio rutinario; no fumar; evitar el alcohol; y una dieta saludable. Lo dice el refrán: “Las buenas decisiones vienen de la experiencia, y la experiencia viene de las malas decisiones”.

*Profesor Universidad de Cartagena.

TEMAS

  NOTICIAS RECOMENDADAS