Columna


Salud: entre el asombro y la indiferencia

HENRY VERGARA SAGBINI

02 de agosto de 2021 12:00 AM

‘La dramática situación económica que padecen empleados de hospitales’ (El Tiempo, julio 21 de 2021), crónica de Juan Gossaín, nos revolvió la gastritis y vistió de luto el átomo de dignidad que nos quedaba. Voltaire, abogado, filósofo y escritor parisino, resume en una frase el origen de nuestra perpetua desgracia: “Cuando una situación dolorosa se repite y repite, terminamos por conformarnos”.

Afortunadamente don Juan conserva intacto el mismo asombro que lo invadió al percatarse que, en lugar de cigüeña, un gigantesco alcatraz aterrizó en los brazos de su madre, allá en San Bernardo del Viento.

Igualmente, el exmagistrado José Gregorio Hernández Galindo asegura que: ‘La salud, derecho violado (El Universal, mayo 9 de 2016). “La Constitución Política de 1991 fue convertida en ‘Rey de Burlas’ y ante la vulneración sistemática de los derechos fundamentales, los órganos de control se volvieron inoperantes, indolentes e irresponsables, limitándose a exhaustivas investigaciones y declaraciones intrascendentes”.

“La justicia politizada perdió su imparcialidad —afirma el afamado jurista con nombre de santo. A la ‘Tutela’ le arrancaron los dientes, y la Supersalud, Comisión de Regulación en Salud, Defensoría del Pueblo, Procuraduría y Personería nacieron castradas y los expedientes descansan junto a los adornitos de Navidad”.

El ejército de ‘Batas blancas’ aún en tiempos de la feroz pandemia, ha sido humillado, esclavizado y tirado al estricote, mientras se fortalece el aberrante manejo de los recursos de la salud, más lucrativo que el narcotráfico y los campos petroleros.

Y como si faltaran latigazos al descomunal viacrucis descrito por don Juan y su asombro irreductible, he aquí una corona de espinas que nos raya el ojo: en Cartagena ya nadie escucha las súplicas de los trabajadores de la Clínica de Maternidad Rafael Calvo implorando un bocado de comida, pues este año aún no reciben el primer sueldo, acudiendo a la caridad pública para sobrevivir.

“¿De qué se quejan?”, refunfuñó un alto funcionario del Ministerio de Salud, “en Valledupar debemos 18 meses”.

A la Maternidad Rafael Calvo le adeudan la bicoca de 53 mil millones de pesos, 50% corresponde a la Alcaldía Distrital de Cartagena, que al igual que una docena de ‘conchudas’ EPS, se niegan a pagar un solo centavo... La prostituyeron y se fugaron mientras la JUSTICIA pedalea su cómoda bicicleta estática, y la Clínica permanece abierta apoyada en los estómagos vacíos de sus trabajadores.

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