Salud, más humanidad

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No es razonable que las citas médicas con especialistas, en el sistema público de salud, se concedan con retardos de 30 días, y más. Se podría pensar que la demanda es muy alta y la disponibilidad de especialistas muy baja; pero no si se observa qué, cuando la solicitud es de particulares, o de las pólizas de salud, se conceden para el día siguiente, o hasta para el mismo día. Hay que desechar esa explicación y buscar otra: los contratos, la ética, la remuneración y la prontitud del pago; en resumen, la inconformidad.

Los especialistas, en principio, no son empleados asalariados, son independientes; fijan individualmente, o a través de asociaciones (gremios), las tarifas por actividad. No obstante, se suele escuchar que las EPS les fijan la remuneración a los especialistas, y que estos la aceptan como una obligación, sin comprometerse. En la práctica, pareciera que diferenciaran entre los pacientes particulares o con pólizas, de los remitidos por las EPS, y que fraccionaran el horario del día dejando una franja muy angosta a estos últimos, que rápidamente se copa.

Lo grave de este comportamiento, de ser cierto, poco ético, es que los pacientes desesperados se van a las clínicas, congestionándolas; o se endeudan hasta reunir el dinero suficiente para pedir una consulta particular, pagar los exámenes técnicos y adquirir los medicamentos. Y si hay procedimientos quirúrgicos, o tratamientos costosos, quedan en ascuas: deben repetir todo, ahora por el sistema público. Y lo peor es que esa conducta podría estar siendo promovida por los mismos profesionales buscando reducir los pacientes remitidos, y aumentar la consulta particular.Si los contratos, por ejemplo, no establecen claramente las reglas de la prestación de los servicios, y vigilan su cumplimiento, y los profesionales no honran su compromiso contractual con las EPS, esas cosas seguirán sucediendo; pero pasa que, ni a la EPS ni al especialista les interesa el paciente, son mercancía que producen ingresos en manos de ambos. ¿Quién o qué van a vigilar, si independiente de la calidad ambos reciben su paga?

Es importante (¡imperativo!) recuperar la ética en nuestra conducta, tanto en el manejo de lo público, como en la conducta particular, única forma de funcionar como sociedad; porque las leyes no pueden registrar tantas particularidades, demandar su incumplimiento se vuelve una tarea más difícil que aceptar la realidad y aprender a hacer lo mismo, y son fácilmente torcidas en su interpretación.

Eso, por un lado. Por el otro, el Gobierno debe pagar oportunamente los costos del sistema de salud, para que el dinero fluya entre todos los actores; vigilar la ocurrencia de trampas y fraude, y establecer una entidad superior que sancione la falta a la ética de los profesionales de la salud.

Yo confío en que las maneras del presidente Duque, opuestas a las de su predecesor, sean asimiladas.

*Ing. Electrónico, MBA.

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