Columna


Sangre de aquí y de allá

FIDEL A. LEOTTAU BELEÑO

29 de enero de 2015 12:01 AM

El sacerdote José Manuel Llamas Irenso trajo a Villanueva, Bolívar, el apellido Llamas, el que más tarde sería emblemático en el pueblo. La estirpe vino de España en el año de 1850 y el cura se radicó allí hasta el 20 de julio de 1883 cuando falleció a los 66 años.

En medio de su servicio sacerdotal, el padre Llamas conoció a la arjonera Josefa Bossio García, a quienes los parroquianos llamaban “Pepa”. Con ella llegó la claudicación de los votos del celibato que el sacerdote juró. Pronto dejó la iglesia por el hogar. De sus servicios a los fieles pasó a servirle a “Pepa” y a los seis hijos del matrimonio: Mariano Olegario, Isaías, Manuel, Isabel, Petrona y Dolores. Estas ramas iniciales se multiplicaron de tal manera que los seis hijos le legaron casi doscientos nietos a José Manuel y a “Pepa”. La labor de multiplicar el apellido Llamas descansó, sobre todo, en Mariano Olegario, quien en calidad de médico empírico y procreador desaforado, fue setenta veces a la pila bautismal para entregar el apellido a igual número de hijos.

Dentro de este relicario de descendientes, tuvo varios hijos con Leopolda Sarmiento, y de ellos se distinguen, entre otros, María del Carmen Llamas Sarmiento, más conocida como “La Chichi”, quien concibió a Carmen Olivo Llamas, madre de mis hijos; Pompeyo Llamas Sarmiento, padre del beisbolista Pompeyo Llamas Castillo; y Germán Llamas Sarmiento, padre de Gladys “La negra” Llamas, autora de un libro sobre el apellido Llamas y residente en Villanueva.

Una hermana del beisbolista Pompeyo, Carmen Esther Llamas Castillo, casó con el cantante (barítono) y actor cartagenero, Gastón Vega, de cuya unión nace el famoso cardiólogo cartagenero Rodolfo Vega Llamas. Gastón y Carmen se radicaron en Barranquilla y para aquella ciudad llevaron a su único hijo, Rodolfo.

El médico cardiólogo Rodolfo Vega Llamas se casó en Barranquilla con Laura Dieppa Castillo y de esta unión nace la que es hoy la nueva Señorita Colombia. Y si por los Llamas llueve la belleza, por línea materna no la recoge del suelo, su abuela, Elvira Castillo representó al Atlántico en 1953.

En el barrio España de Cartagena, doña Trinidad Castillo Vda de Llamas, recuperada de una cirugía de cadera que le practicara su nieto, el médico traumatólogo, Raymundo Ripoll Llamas, cuando frisaba los 104 años, y ahora próxima a cumplir 106 años, celebra el triunfo de su biznieta como Reina del Universo.

Bendito sea el hogar de Pompeyo Llamas Sarmiento, ahora en la eternidad, y de doña Trinidad Castillo de Llamas, por los distinguidos profesionales y deportistas que legaron, para cerrar con broche universal, el cetro y corona de la nueva Miss Universo colombiana.

*Rotaremos este espacio para mayor variedad de opiniones.

fidelalejandro@costa.net.co