Columna


Si nos quisieran, no nos mataran

DUNIA ESTER LEÓN FAJARDO

08 de marzo de 2021 12:00 AM

El 8 de marzo es una fecha emblemática para las mujeres y es necesario seguir insistiendo en dar a conocer a todas qué significa un logro de nuestras antecesoras, muchas de ellas dando su vida en la conquista y defensa de los derechos siempre negados a las mujeres.

Aunque inicialmente se planteó como el día de la mujer trabajadora, poco a poco se le han ido incorporando otros derechos igualmente trascendentales, que hacen parte de la integralidad del bienestar que queremos todas las mujeres y que constantemente se han ido violentando.

Es hora de dejar de romantizar la incondicionalidad de la mujer, aún a costa de su propia felicidad. A la entrega hasta de su propia vida por ‘amor’ a los demás, dejando a un lado su amor propio; a la invisibilización y desvalorización del trabajo en el hogar, importante para el crecimiento de los países.

Es desde el hogar donde se inician las violencias que se van convirtiendo en un continuum desde niña hasta adulta y que son amenazas reales y preocupantes en las distintas etapas y ámbitos de su vida; tanto privado como público.

Este continuum de las violencias adopta diversas formas, todas ellas perversas, donde el último eslabón es el feminicidio, y para entenderlo se debe tener en cuenta además que la relación socio-sexual que predomina en las sociedades patriarcales actuales “es una en la que el poder del amor de las mujeres entregado libremente, es explotado por los hombres” (Anna Jonasdóttir).

Para nosotras las feministas, las violencias en contra de las mujeres es una expresión del patriarcado; sistema este que ha alimentado relaciones de opresión y subordinación, y las utiliza como dispositivos para demostrar esa supuesta superioridad y cuenta con muchos aliados, por eso es muy común, en casos de violencias, tratar de justificar al agresor y culpar a la mujer.

En el caso de violencia sexual, se presentan situaciones de revictimización, muchas veces por funcionarias que recepcionan el caso. Cuando culpabilizan a las víctimas por su forma de vestir, por no ir acompañada o por cualquier cosa que consideran, provocó la situación, se le está quitando responsabilidad al agresor.

Las violencias contra las mujeres son tan recurrentes porque el varón no le reconoce a la mujer ningún valor y por tanto, autoridad alguna; son prácticas políticas y sociales sistemáticas que no solo mantienen la desigualdad socio-sexual, sino que perpetúan una forma específica de encuentro y de intercambios de los varones con las mujeres que recrean y redefinen las relaciones de opresión, subordinación y explotación. En una sociedad en guerra como la nuestra, estas violencias se exacerban, por eso es fundamental que construyamos un nuevo país en paz y sin violencias para las mujeres.

Es alarmante que en entre enero y febrero del 2021 se registraron 30 feminicidios y en el 2020 fueron 630. Por eso nos unimos al #LutoNacionalPorFeminicidios, y este 8 de marzo saldremos a las calles. En Cartagena La mesa del Movimiento Social de Mujeres invita a las 2 p.m. frente a la casa de Justicia de Chiquinquirá. Por el derecho al trabajo, al cuerpo-territorio y la paz.

*Coordinadora de la Ruta Pacífica de las mujeres en Bolívar.

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