Sí, ¿o no?

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Los asuntos que más dividen hoy a los colombianos tienen que ver con el modelo de desarrollo, y con las drogas. Drogas hay muchas; unas alteran el comportamiento de sus consumidores poniendo en riesgo a los demás, y otras simplemente incomodan, pero todas producen daños en la salud.

Sin embargo, la acción del Estado está focalizada hacia una en especial: el cultivo, la producción y comercialización de cocaína. Y allí radica el mayor problema, porqué combatirla genera violencia y corrupción, y (esta es una opinión muy personal y controvertible) afecta la economía del país.

El dinero cualquiera que sea su origen, lícito o ilícito, aumenta la masa monetaria en circulación, y llega a través del intercambio de bienes y servicios a toda la población. Si los más adinerados no tienen plata, los menos pudientes menos, y viceversa, si los más adinerados tienen, los menos también. Así funciona la microeconomía.

Por lo tanto, después del fallo de la Corte Constitucional en el sentido de declarar inexequible (tumbar) el artículo que prohibía el consumo de alcohol y drogas psicoactivas en lugares públicos, y del esfuerzo en el acuerdo con la Farc por quitarle ilegalidad a los cultivos de coca (cultivos de ‘uso’ ilícito, le llaman en repetidas ocasiones), habrá que pensar nuevamente el tema de la legalización, porque todo quedó al revés. No es prohibir y permitir como está hoy en día, si no lo contrario: legalizar la droga, y prohibir su consumo en el espacio público, igual que circular libremente bajo los efectos de su consumo, ya que constituyen un peligro y un mal ejemplo para la moral y las buenas costumbres.

Al legalizar, se formaliza el empleo en toda la cadena de valor, que es intensiva en mano de obra; se incrementa el recaudo de impuestos; se equilibra la balanza cambiaria; se revalúa la moneda mejorando el poder adquisitivo; se reduce la violencia, la corrupción y la delincuencia callejera; se acaban las bandas de mafiosos y bandoleros, y crece la economía, entre muchos beneficios más. No obstante, el consumo interno es otra cosa. Es inexplicable que hayan desaparecido de la TV y otros medios masivos de comunicación, las campañas contra el consumo de tabaco, licor y drogas, que debieron mantenerse como una contraprestación por parte de los adjudicatarios del servicio, y ser constantes y variados en la TV del Estado.

ADENDUM

La gente en la calle se queja de la falta de dinero; la inflación se mantiene baja a pesar de que todo sube de precios, y todo sube de precio, a pesar de que la demanda baja, lo cual está indicando que la economía está loca, que el algoritmo utilizado para medirla no sirve, o que, ante una reducción de la demanda, los precios suban (en lugar de bajar, como establece la ley) buscando mantener los ingresos, vendiéndoles a los de mayor poder adquisitivo.

*Ing. Electrónico, MBA.

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