Columna


SOS por La Mojana

JOSÉ FÉLIX LAFAURIE RIVERA

12 de septiembre de 2021 12:00 AM

La vereda Cara’e Gato, municipio de San Jacinto del Cauca, sur de Bolívar, es otro rincón olvidado de nuestra ruralidad, donde sucedió un desastre anunciado: el dique que contenía las aguas del Río Cauca colapsó y abrió un boquete que inundó toda La Mojana, una subregión en el norte del país, con cerca de 500.000 hectáreas entre Bolívar, Sucre, Antioquia y Córdoba, inundable por naturaleza, con humedales y ciénagas que regulan el desbordamiento de los ríos Cauca y San Jorge.

Así pues, lo extraordinario no es que se inunde, un fenómeno que dio lugar a la práctica milenaria de la trashumancia ganadera, para llevar animales a tierras altas durante las inundaciones y regresarlos en el verano. Lo extraordinario es la fuerte ola invernal, que convirtió las inundaciones en diluvio por la ruptura en Cara’e Gato y otros puntos.

Las consecuencias son dramáticas. Los medios reportan más de 9.000 personas que lo perdieron todo, pero por ahí pasó la cuenta. Los arroceros perdieron 3.000 hectáreas cultivadas, y en las mismas están todos los productores agropecuarios. Mientras tanto, se habla de 80 días para la reparación, cálculo optimista porque faltan dos meses de lluvias, y lo peor vendrá cuando bajen las aguas y aparezca un inmenso lodazal, cuya recuperación exigirá una gestión estatal articulada y una billonaria inversión.

Los ganaderos no la tenemos fácil. Ya murieron más de 2.000 animales y más de 350.000 fueron movidos a tierras altas, donde se venden a pérdida, pues hay especulación con las pasturas que, de cualquier manera, se agotarán pronto y será necesario alimentarlos con suplementos, en una compleja y costosa operación logística. Dios no quiera que volvamos al desastre de “La Niña” 2010 – 2011, con más de 160.000 animales muertos y dos millones desplazados.

Por ello, frente a las enormes pérdidas y la amenaza de que mueran de hambre los animales que no se ahogaron, y con sentido de solidaridad con los productores agropecuarios y con la población afectada, hemos solicitado al presidente la declaratoria de Situación de Desastre Nacional para La Mojana, en acuerdo a la Ley 1523/12.

Se impone un gran esfuerzo del Estado, no solo por los colombianos que allí viven, sino por lo que allí se produce para el Caribe y el resto del país, y por la importancia ambiental del ecosistema de La Mojana.

Se requiere la solución definitiva del gran dique, prometido y aplazado desde 2010. ¡Les quedó grande!, clamó exaltado el alcalde de San Jacinto ante las promesas incumplidas, la última comenzando 2021, de la solución para un desastre que, desde los escritorios capitalinos, puede ser solo..., “otra inundación”.

*Presidente Ejecutivo de Fedegán.

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