Columna


Soy de la generación NiNi

SALVATORE BASILE FERRARA

SALVATORE BASILE FERRARA

16 de septiembre de 2020 12:00 AM

Si señor NiNi (Ni estudio Ni trabajo), tengo 20 años e hice hasta primero de bachillerato y tuve que dejar de estudiar por falta de plata; estoy desempleado, vivo en Ciudad Bolívar, arriba, en una piecita hechiza pegada a la casa de mi madre; por suerte tengo mi abuela que cuida a mis tres hermanos chiquitos y una bebita que me dejó mi mujer cuando se escapó de la casa cansada de la miseria y del hambre, así que somos siete en casa, porque mi papá también desapareció hace años.

Mi madre todos los días a las 4 de la madrugada baja a pie durante media hora, se monta en un Copetrán y una hora después llega, pero le toca caminar otros vente minutos para llegar a la casa donde trabaja de sirvienta, a las 6 en punto, a tiempo para preparar el desayuno al patrón, que trabaja en una fábrica de no sé qué en Puente Aranda; dos arepitas, huevos pericos, una taza de café de olla y vaya con Dios.

De este lado el desayuno es un agua e’ panela aguadita, un trozo de pan cuando hay, y pare de contar. El sueldo mínimo de mi mamá no da para los tres golpes y los niños pasan hambrientos el resto del día hasta que llega mi mamá con alguna cosita que trae de la casa de los patrones, y el arroz de la abuela que los mantiene vivos. ¿Que qué hago todo el día? Bajar a buscar esto hago, busco, busco lo que sea, lo que venga si hay trabajito, si hay una vuelta rara listo me encuentro con mis parceros que también andan en las mismas, nada qué hacer, ni un peso en el bolsillo y no futuro. Y ¿qué hacemos?, hablar chácharas y esperar lo que venga. Y hoy parece que hay algo, que unos ‘tombos’ mataron a golpes a un ‘mancito’ blanco, como que abogado, que sé yo, y hay agite en el barrio; la gente se alborota, comienzan a tirar las primeras piedras, llegan los encapuchados, hay gritos, sirenas, ‘tombos’ enloquecidos; nosotros también nos ponemos a tirar piedras y romper vidrios, y quemar y mirar bien adónde se puede conseguir algo, cómo sacar provecho de esta vaina, quemamos unas llantas, hacemos un retén y comenzamos a pedir a la gentecita asustada; llegan unos smat (sic) –Esmad– violentos con bastones y macanas, y nos ponemos peor, ahora si comenzó la rabia, la ocasión de cobrar por la derecha nuestra vida de mierda, el hambre de mis hermanitos, la esclavitud de mi madre, la falta de dinero, la falta de trabajo, la falta de un futuro, cada piedra es un grito que me sale de la garganta, un grito que es un llanto, un chillido de ayuda, un aullido de desesperación; pero no hay quien me escucha y sigo destruyendo, quemando, atacando, pillando.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la tasa de desempleo juvenil (entre 14 y 28 años) para el trimestre móvil de febrero y abril de este año fue de 22,8%, dato superior en 4,3 puntos porcentuales (pps) respecto al mismo periodo de 2019 (18,5%).

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