Columna


¿Cuánto sufrimiento se necesita para crear un monstruo?

Christian Ayola

02 de junio de 2022 12:00 AM

Nacemos aproximadamente con un billón de neuronas organizadas en redes, pero con una pobre conexión neuronal, durante la crianza, progresivamente se multiplicarán, proporcionalmente con las experiencias vitales y el aprendizaje escolar. En la preadolescencia llegarán a formar una entretejida maraña, pero hacia los 13 años ocurre un fenómeno genético, denominado “apoptosis”, o poda neuronal programada, durante la que el cerebro, literalmente barre las conexiones innecesarias, y deja solo las que automáticamente considera útiles.

En algunos casos, por causas aún desconocidas, por enfermedad viral, estrés prolongado durante la infancia, o por el uso de sustancias psicoactivas a temprana edad, el sistema nervioso recibe un comando equivocado, produciéndose una poda excesiva que deja sectores incomunicados; el cerebro intentará restablecer la conexión, produciendo intensamente sustancias neurotransmisoras, normalmente necesarias, pero que, producidas en exceso, resultan tóxicas para las neuronas y pueden dañarlas.

La amígdala es la estructura cuya activación determina la conducta irreflexiva y agresiva. En los lóbulos frontales funcionan mecanismos que frenan ese comportamiento. La capa de mielina que cubre los nervios, es un forro de proteína, parecido al que evita los cortocircuitos en los alambres conductores de energía eléctrica. La cubierta de mielina mejora la conducción nerviosa, y el control de los impulsos. Las vías nerviosas que conectan la amígdala cerebral con el lóbulo frontal, tardan hasta la adultez en mielinizarse. En los consumidores de cannabis este proceso se retrasa o nunca se logra.

Tanto el estrés prolongado, el abandono material y afectivo, el maltrato, el bullyng, la depresión infantil, la segregación, el aislamiento social, los videojuegos que incitan a la violencia, la influencia cultural negativa mediante la música que promueve la destrucción de valores, la permisividad para el uso de alcohol, marihuana y otras sustancias, son factores que potencian la inestabilidad y la rebeldía natural, y arman una bomba de tiempo, que puede transformar ángeles en verdaderos demonios.

Un adolescente solitario, probablemente dolido, incomprendido, resentido, que convivió con las otras familias de sus padres separados, donde no se sintió bien acogido, incapaz de construir una buena relación con su abuela materna, con notable ausencia de lazos sociales en la escuela; una comunidad hispana menos afirmativa, con menor estándar de vida que otras del mismo Estado; una policía local deficientemente preparada; un sistema de seguridad social fallido en el componente de salud mental, constituyen elementos determinantes para la tormenta perfecta.

Desde la perspectiva de la salud pública, la psicología social y de la psiquiatría comunitaria, preventivamente, todos los colegios deberían contar con servicios de psicología, fortalecer los programas contra el matoneo y la violencia, implementar controles transversales a la deserción escolar, implementar el efecto Pigmalión positivo, declaratorio de escuelas como territorios libres de matoneo y de drogas.

*Psiquiatra.

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