Columna


Telefonía celular: alerta de cáncer

“Desde hace algún tiempo nos acostumbramos a ver en los techos de los edificios las antenas de transmisión de las compañías de celulares (...)”.

JESÚS OLIVERO

13 de diciembre de 2019 12:00 AM

Desde hace algún tiempo nos acostumbramos a ver en los techos de los edificios las antenas de transmisión de las compañías de celulares. Luego empezaron a aparecer en las casas, y mucho más reciente, a nivel del suelo, en postes de luz o vallas publicitarias. Pareciera que vivimos en una colonia paupérrima del siglo XVIII donde a todo bajamos la cabeza como animales no pensantes, y que a todo decimos sí.

Dado que las autoridades de salud no leen la prensa o simplemente no me creen, hago un llamado a todos los sectores sociales para que nos pellizquemos y exijamos el desmonte de estas antenas ubicadas superficialmente, sobre las casas, o en los edificios pequeños, ante las graves consecuencias que la exposición a esta radiación electromagnética puede producir en nuestra salud. Con todo el dinero que reciben las empresas de celulares, debe alcanzar para colocar antenas muy altas y minimizar el problema.

El cúmulo de información científica que existe alrededor del tema es concluyente, y la cuestión no se restringe a las antenas, sino a los celulares per se. La evidencia señala una asociación entre las ondas de radio-frecuencia y el desarrollo de cáncer. En la base de datos PubMed hay cientos de artículos sobre el particular, pero para ser más preciso aquí detallo algunas conclusiones generadas en los mismos.

La exposición a campos electromagnéticos de telecomunicaciones por microondas (MT-EMF), dentro de los límites actuales, posee una acción genotóxica significativa en las células humanas. En especial, las emisiones de las torres de celulares promueven rompimiento del material genético en células madre y alteran el proceso de reparación de dichos daños, llegando a influir en la aparición de leucemia y tumores cerebrales.

La radiación no ionizante creada por teléfonos móviles induce la progresión de la hiperplasia endometrial en modelos animales. Otro estudio ha sugerido que el uso diario de celulares, así como la ubicación de la residencia en cercanías a antenas de telefonía celular son predictores de daño genético.

La revista Fronteras de Salud Pública, en agosto, señaló que el conocimiento actual provee justificación para que los gobiernos, las autoridades y personal de salud, alerten a la población que tener un teléfono celular cerca al cuerpo es peligroso, y por tanto debe reducirse la exposición a las radiaciones emitidas por estos dispositivos y sus antenas. Evitemos que las niñas coloquen el celular en los senos o cerca al ovario. Así mismo, permanecer con estos dispositivos cerca al oído de forma frecuente o por períodos largos de tiempo, puede generar genotoxicidad.

*Profesor.

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